Soledad Bianchi: «Todo se puede leer. Leer es interpretar, leer es entender» | Artes y Cultura

*Por Elisa Massardo

Con varios libros publicados sobre literatura y poesía, Soledad Bianchi escribe, mejor dicho cita mientras reflexiona sobre la lectoría y su importancia. “Lees desde que ves la micro, si es que te sirve o no, hasta la noche. Todo el día estás leyendo”, señala, mientras conversamos sobre su último libro: ‘Entre puntos de lectura. Reflexiones, recortes, enlaces’, publicado este año por Seix Barral.

Como si fuera un tejido de ideas que cambian y se mueven entre distintos contenidos vinculados siempre a la lectura, a los clubes de lectura, a las bibliotecas (y sus incendios), a la censura, a la información y a la vida misma, el libro se arma en torno a la importancia de leer.

12 años de lecturas y 5 de escritura dan pie a esta obra, cuya bibliografía se encuentra en un código QR al término del libro y que cuenta con 41 páginas, más 600 autores de diversa procedencia, temporalidad e incluso varios anónimos.

“Fue un placer escribir este libro para mí, aprendí mucho, me gustó mucho y espero que las y los lectores puedan sentir ese mismo placer que yo sentí al ir descubriendo aristas, ángulos, autores. Me gustaría que la gente goce el libro”, explica Bianchi, mientras recuerda lo importante que fue descubrir cómo ha funcionado la lectura en diversas épocas de la Historia.

(P): ¿De dónde sale la cantidad de puntos que mencionas y los signos de interrogación u otras variantes?

Es una vieja unión que se hace entre tejido y escritura. El texto es tejido, empecé con esa lectura y empecé a ligar con el tejido.

Además, puntos de lectura, en España, es el marcador de libros. Encontré esa palabra, me gustó y la amplié, porque no quería que fuera solo un marcador de libros, sino que fuera más amplio. Que tuviera que ver con el espacio, con el tiempo. Empecé a jugar, porque si ponía siempre puntos de lectura era un poco aburrido. Busqué y María Moliner, tenía un montón de puntos. Además, nosotros mismos los usamos para la redacción: puntos seguidos, punto aparte, suspensivos.

Algunos tienen puros signos de interrogación para obligar al lector a que se incorpore más. Hojeando con h o sin h, otros como Hoja de ruta son un agregado, porque, por ejemplo, si escribo un libro estoy trabajando con hojas, hojeando, ya sea del árbol o de papel. Y también le puse Hoja de ruta a las partes que yo intervengo. En realidad intervengo en más que esas partes, pero todas las Hojas de ruta son mías.

(P): En la introducción asumes que no hay correlación entre citas, pero cuando se lee hay unidades temáticas que se van desarrollando, ¿qué tan azaroso es el orden de las citas?

Trabajé mucho con la asociación libre. Si aparecía algo que me recordaba otra cita, otro autor, iba a revisar eso. Es y no es azaroso.

Lo que fue bastante azaroso, fueron las unidades temáticas. Lo que yo no quería, porque había pensado en un libro muy descontinuado y cortado, donde yo no interviniera; o por lo menos que no intervenga con el yo. De hecho, en las Hojas de ruta, no siempre interviene el yo, aparece la tercera persona.

A propósito de las citas que iba agregando, me di cuenta que se armaban unidades, como las bibliotecas, los talleres de lectura o la ciudad, porque uso el sentido de lectura de forma más amplia. Todo se puede leer. Leer es interpretar, leer es entender. En la medida que tenía esta unidad, iba completándolos. Pero nunca quise poner subtítulos ni nombres de capítulos u otros.

(P): ¿Cómo surge la idea de hacer un libro sobre lectura?

Soy profesora de Castellano y nosotros, desde la universidad, lo que más hacíamos era leer y siempre me ha gustado leer. Me di cuenta que, en el fondo, lo que más hacemos los seres humanos es leer. Todo el día estás leyendo. No es lectura en el sentido más estricto de leer libros. Uno va en la micro, mira la ciudad, ve cambios en la ciudad o un accidente, todo eso es lectura también. De ahí nació.

Quise hacer algo un poco distinto, porque no puedo hacer una historia de la lectura, porque no tengo los conocimientos, pero sí me gustaba esto de tomar desde distintas partes y ver lo amplio que es y lo importante que es la lectura para todo.

(P): ¿Hay una definición de a quién va dirigido el libro?

Lo pensé y me gustaría que cualquiera pueda leer este libro. También, abrirlo en cualquier lado. De cierto modo, tiene una cierta estructura de relato, hay cierta unidad, pero también se puede abrir en la página 40 y ves lo que dice; y después lo abres en la 83.

(P): ¿Por qué partir con las mujeres, la importancia de los clubes de lectura y su lectoría?

Cuando escribes, a veces los libros van imponiendo la forma, el modo o el enfoque. Empecé con el punto de lectura y, entendido en el sentido estricto de marcador de libros, hay distintos, decenas, centenas, miles de materiales con que se hacen los marcadores de libros. Ahí pensé en los tejidos de Rari en Chile y en las mujeres que tejen.

Además, me parece muy importante destacar la lectura de las mujeres y cómo accedieron a la lectura, por el hecho de haber estado tan marginadas siempre. Tan obligadas a no estar, a no mostrarse.

Hay una cita sobre la Biblioteca Nacional de España que decía que a las mujeres no las dejaron entrar hasta el año 1700 y algo; y una cita de Virginia Woolf, que no la dejaron entrar a la biblioteca en la Universidad de Oxford, en la década del 20 del siglo pasado.

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Me parecía importante y fue un conocimiento que no tenía, la relevancia que tuvo Amanda Labarca en la incorporación de lo que ella llamaba clubes de lectura para desarrollar a la mujer en otros aspectos, para que la Iglesia no tuviera tanto poder sobre las mujeres ya que les impedía muchas cosas. Lo que les impedía no era siempre lo mismo que a los hombres. Es muy importante aclarar eso y ver cómo fue entrando el interés, la necesidad por la lectura para que las mujeres se desarrollen de otra manera.

(P): ¿En qué sentido estos clubes aportaban a las mujeres?

Cuando hablo de Amanda Labarca, lo que hizo y los club de señoras, ahí hay una ruptura. Porque estaban las señoras aristocráticas y de clase media. Las de clase media, generalmente, a comienzos del XX, eran profesionales. Y hay una cita de Iris que de repente se da cuenta que estas mujeres sabían “mucho más”:

“A nuestra mayor sorpresa, ha aparecido una clase media que no sabíamos cuándo había nacido, con mujeres perfectamente educadas, con títulos profesionales y pedagógicos, mientras nosotros apenas sabíamos los misterios del rosario. Entonces sentimos el terror de que si la ignorancia de nuestra clase se mantenía dos generaciones más, nuestros nietos caerían al pueblo y viceversa” (Inés Echeverría de Larraín, Iris).

Durante un tiempo Chile fue un país de clase media. Como decía Pedro Aguirre Cerda: “Gobernar es educar”, esto demuestra la importancia del conocimiento y la apertura que produce el hecho de leer. Por eso le dí importancia a las mujeres que, por lo demás, sabemos todo lo que nos costó llegar al punto en que estamos y que todavía no es algo establecido. Porque hay gobiernos de ultraderecha, como el partido VOX que en España, que en algunos municipios impone censuras, que no se puede leer el Orlando de Virgina Woolf, o cortan párrafos. En Estados Unidos es igual.

(P): ¿Cuál es la importancia de la lectura en época de hiper información y exceso de noticias falsas. Tu hablas de que todo el día se lee, pero hay estadísticas de que la comprensión lectora es muy baja, ¿cómo ves este panorama?

Desgraciadamente sí, es un hecho que la comprensión de lectura ha bajado. El otro día recibí un pequeño mail donde dice que por primera vez se comprueba que la generación actual, la de los jóvenes, ha retrocedido en comprensión, en conocimientos, en acercarse a las cosas. Decían que por favor no enseñaran a los niños a leer en los tablet o en internet.

Es muy importante, por un lado dramático, pero también creo que te subes al metro y ves a toda la gente con el teléfono. Digamos que están leyendo, videos, noticias, memes, mensajes, pienso que desde ahí puede haber un paso a la lectura del libro. Yo no tengo ebook, no los uso por costumbre, porque prefiero las páginas, pero a lo mejor podría haber un paso hacia allá.

Lo que dices es una realidad que habría que afrontar desde los gobiernos, a mi modo de ver. Desgraciadamente, en Chile estamos retrocediendo, porque si se le quita plata al ministerio de Educación va a haber menos posibilidades de enseñanza. Pero, por ejemplo, creo que en Suecia cambiaron los sistemas, después de darle mucha importancia a la tecnología, se dieron cuenta que la tecnología, evidentemente, para usarla necesitas una inteligencia, pero es muy distinta a la que te da la lectura de un libro que es infinita. No paras de imaginar. Y hay todo una rama de estudios que se llama teoría de la recepción, que habla de cómo se recibe un libro. Si tú lees un libro y yo, seguramente nos vamos a fijar en cosas distintas. Y si lo leo en 10 años más, seguramente me van a interesar elementos distintos a los de hace 10 años.

Creo que hay que tener mucho cuidado y tener en cuenta esos estudios que han demostrado que el uso indiscriminado de la tecnología, sobre todo desde que los niños son niños, reduce las capacidades en vez de ampliarlas.

Me temo que en Chile no está pasando, ni va a pasar. En todo caso en Chile hay como 450.000 analfabetos completos, pero muchos por desuso.

(P): Hay varios extractos de escritores chilenos/as, ¿cómo ves la proliferación de editoriales en relación a la calidad de los libros en Chile?

Me parece fundamental esto de las editoriales independientes. No estoy de acuerdo que se llamen independientes porque dependen del Estado, en general funcionan con las becas o las ayudas, pero como acá le tienen tanto miedo a la palabra Estado y ahora con más razón. Me temo que va a haber una baja en las editoriales, porque no las van a ayudar tanto, de alguna manera.

Me parecen fundamentales, porque publican cosas o géneros literarios; autores que no publican las editoriales comerciales, por ejemplo, la poesía. En las editoriales comerciales hay muy poca poesía, en cambio en las independientes hay muchas que se dedican a publicar poesía.

Sobre la calidad, es lo mismo que en las otras. Yo creo que menos, porque los Bestsellers no vienen de las editoriales independientes, vienen de las editoriales grandes y en general, no todos, pero los libros más vendidos, son más simples, lo abordo en el libro.

(*) Elisa Massardo es Licenciada en Historia y Estética y diplomada en Periodismo Cultural. También es editora en la revista Arte Al Límite, crítica cultural y curadora independiente. Escribe sobre artes visuales, literatura, ópera, danza y teatro.

Seix Barral

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