«Los indios de Israel» y el anhelo palestino de ser considerados «un pueblo normal» | Artes y Cultura

El libro Los indios de Israel. Una lectura de los textos de Gilles Deleuze, de Jun Fujita Hirose (Tokio, 1971), es un breve pero contundente ensayo sobre el ser judío, Israel y los palestinos.

Los indios de Israel

Jun Fujita Hirose toma una serie de cinco textos breves de Gilles Deleuze (Paris, 1925 – París, 1995), escritos entre fines de los años 70 y principios de los 90. Además de una entrevista que el filósofo francés realizó a Elias Sanbar (Haifa, 1947) en 1982.

Los seis textos, incorporados al final del libro, tienen una vigencia y resuenan con la contingencia de una manera desconcertante, desoladora. Y ese solo hecho, permite entender de manera brutal que los actuales enfrentamientos no son un hecho reciente. Vienen desde 1948. También demuestra la pasividad y complicidad del mundo Occidental, cuando ya en esos años se hablaba de genocidio del pueblo palestino.

“Tanto los Estados Unidos como el Estado de Israel no se crearon por la “voluntad de Dios”, sino según la naturaleza del capitalismo en cuanto sistema inmanente que constantemente tropieza con sus límites endógenos y constantemente necesita “sobrepasarlos para recomenzar, a mayor escala y con más intensidad, su propia fundación”. Por supuesto, esto también se puede decir de todas las demás regiones del mundo en las se observa el colonialismo de poblamiento, como Canadá, América Latina, el Caribe, Australia, Nueva Zelanda, etcétera.” (p. 39-40)

En este sentido, que se desprende de la entrevista a Sanbar como en las reflexiones de Gilles Deleuze, surge el profundo espíritu colonialista del sionismo. Un colonialismo que hace “desaparecer” al “indio”, que no lo ve. Y si lo ve, lo hace como un estorbo para imponer esa fantasía de “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”.

“Somos también los indios norteamericanos de los colonos judíos en Palestina. A sus ojos, nuestro único y exclusivo papel consistía en desaparecer. En ese sentido, es seguro que la historia del establecimiento de Israel es una repetición del proceso que dio nacimiento a los Estados Unidos de América.” (Elias Sanbar, 1982, p. 76)

Uno de los aportes de Jun Fujita Hirose es vincular los textos de Gilles Deleuze con escritos -cartas, charlas- de Franz Kafka con los del filósofo. Ahí, indaga en las búsquedas identitarias, en usos lingüísticos de distintos idiomas. Y en las diferencia de esa cultura judía con las políticas colonialistas de Israel.

Finalmente, Jun Fujita Hirose destaca y reflexiona sobre los textos de Gilles Deleuze respecto a un tema particularmente espinudo: el de Israel como un Estado “fuera de la norma”. Primero, por el Holocausto o Shoah, un mal absoluto incomparable con ningún otro mal, que genera una “deuda” infinita, imposible de pagar. Una deuda que, desde 1948, también pagan los palestinos, aunque no tengan relación con ese “mal absoluto”.

“Pero cuando el exterminio nazi de los judíos pasó, en el espacio discursivo internacional, de ser un “genocidio” como los demás a singularizarse en “Holocausto” o “Shoah”, no solo convirtió al Estado de Israel en acreedor infinito del mundo, sino que también se transcendió en sí mismo de todo horizonte histórico y se purificó de su comparabilidad o relatividad, por lo cual los sionistas y sus aliados rechazan categóricamente la menos comparación entre aquel exterminio y el que el propio Estado de Israel lleva perpetrando contra los palestinos, acusándola de “antisemitismo”.” (p. 14)

Por otro lado, Israel está “fuera de la norma” por el aporte hecho como pueblo judío a la humanidad. Aunque, y esto es opinión mía, lo hace traicionando a buena parte de aquellos que contribuyeron a ese aporte, como el mismo Franz Kafka (1883-1924), Annah Arentd (1906-1975), Primo Levi (1919-1987) y un largo etcétera que incluye músicos, artista visuales, filósofos, científicos, abogados y más.

Un libro de profunda humanidad

El libro Los indios de Israel. Una lectura de los textos de Gilles Deleuze es un libro que pone foco en los palestinos, en su humanidad, en su derecho a ser “un pueblo normal”.

Al mismo tiempo, el libro de Jun Fujita Hirose destaca una rama importante de la tradición judía, esa de la humanidad. Esa que ha promovido la empatía, el encuentro, el reconocimiento del otro. Por ejemplo, con esta notable cita:

“Desde 1948 vengo tratando de convencer a los líderes judíos para que no hablen de los seis millones de judíos muertos, sino de los once millones de civiles muertos, entre los que se encuentran seis millones de judíos. Fue culpa nuestra que, en la opinión mundial, lo redujéramos a un problema entre nazis y judíos. Por eso perdimos a muchos amigos que sufrieron con nosotros y cuyas familias comparten tumbas comunes. Tras la guerra, había existido la posibilidad de crear una hermandad de víctimas y supervivientes contra la dictadura.” Simon Wiesenthal, The Washington Post, 31 de marzo de 1979. (p 17-18)

LOM y Tinta Limón

Ambas editoriales, la chilena y la argentina, se han asociado para coeditar algunos títulos. Tinta Limón es una “apuesta por aquellos textos que exigen un esfuerzo encendido para ser inteligibles. Si la tinta limón fue uno de los modos de la escritura clandestina, volvemos a requerir de ella con una exigencia contemporánea: la de escapar de lo obvio y orientar el pensamiento en la labor cotidiana de forjar experiencias de construcción.”

Los indios de Israel, en sus menos de 90 páginas, cumple a cabalidad con esos enunciados. Es un libro que requiere atención, concentración, hacer asociaciones y reflexionar. Pensar en los distintos lugares, tiempos y momentos en que fueron escritos los textos citados, traerlos al presente, confrontarlos con nuestra propia realidad y vivencias.

En definitiva, es un desafío que obliga a tomar definiciones, posturas, con una gran rigurosidad intelectual, que pone en juego de valores y vivencias. Públicos como privados.

Los indios de Israel, Jun Fujita Hirose, LOM y Tinta Limón

Los indios de Israel

Una lectura de los textos de Gilles Deleuze

Jun Fujita Hirose
LOM y Tinta Limón
Mayo de 2026, Santiago de Chile

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