¿Puede sobrevivir la cultura sin fondos públicos?: los efectos de los recortes en los artistas | Artes y Cultura

La suspensión de la exposición de León Ferrari en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) ha encendido alarmas en la industria cultural chilena. Se trata de uno de los primeros efectos concretos de los recortes presupuestarios al sector, que este año redujo en un 9,8% el presupuesto anual que recibe el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, luego de poner en práctica el instructivo emitido en marzo por el Ministerio de Hacienda.

Para el recinto capitalino, se trata de un golpe drástico: luego de tres años de trabajo conjunto con el Museo de Bellas Artes de Argentina, la retrospectiva dedicada a Ferrari (una de las figuras relevantes del arte plástico latinoamericano del último siglo) tuvo que ser suspendida sin posibilidades inmediatas de reactivación. “La exposición se suspendió por falta de presupuesto”, zanjó la directora del MNBA, Varinia Brodsky. “Suspender esta exposición tiene consecuencias que merman el desarrollo del Museo, indudablemente”, agregó.

Entre los gremios artísticos, el anuncio de los recortes (o “ajustes”, como precisa llamarlos el ministro Francisco Undurraga) ha activado un despliegue pocas veces visto: en mayo, más de 100 organizaciones ligadas a la industria cultural se declararon “en alerta”.

“Fondos, programas y políticas culturales y patrimoniales que sostienen actividades en todo el país, ya comienzan a sufrir recortes presupuestarios”, plantearon entonces en una declaración conjunta.

“Esta medida asfixia un ecosistema que ya opera con precariedad y merma significativamente el acceso y la participación de la ciudadanía en las culturas, las artes y el patrimonio, además del impacto negativo que tendrá en el empleo del sector cultural y en el aporte al PIB del país”, afirmaron.

La coyuntura propone la siguiente pregunta: ¿Puede subsistir el arte sin financiamiento público? Para la presidenta de Chileactores, Esperanza Silva, la respuesta plantea matices. “La cultura puede existir sin fondos públicos, porque la creación humana siempre encuentra caminos. Pero una cultura diversa, democrática, descentralizada y accesible no puede depender exclusivamente del mercado”, asegura en diálogo con BioBioChile

En dicha línea, la actriz y dirigenta agrega que “si la cultura se financia solo bajo criterios comerciales, sobreviven principalmente los contenidos que son rentables, masivos o atractivos para grandes auspiciadores. Quedan fuera las obras de riesgo, las voces regionales, las temáticas de memoria, las propuestas experimentales, las audiencias pequeñas y los territorios donde el mercado no llega. El financiamiento público no es un regalo a los artistas. Es una inversión en ciudadanía”.

Desde el Observatorio de Políticas Culturales (OPC), su directora, Bárbara Negron, hace hincapié en este aspecto: “No hay país en el mundo que sobreviva sin fondos públicos. Uno sentía que era una discusión hace muchos años ya zanjada: la necesidad de que el Estado tomara parte en el desarrollo cultural de su país. Pero claro, hemos retrocedido en ese sentido, de volver a cuestionar si la cultura requiere fondos públicos. Y los requiere no porque el mercado no tome parte en la cultura, porque por supuesto que sí lo hace”, aclara.

Para ejemplificarlo, Negron propone pensar el financiamiento de una Orquesta Sinfónica Nacional. “El Estado juega un rol que no es posible que el mercado tome, como la protección del patrimonio nacional. Hay ciertas actividades artísticas que son absolutamente imposibles de financiar con las lógicas del mercado. Por ejemplo, una orquesta sinfónica. Uno no podría pensar que una orquesta con ese tamaño, con esa necesidad de tiempo y dedicación, podría financiarse cobrando entradas, porque estas serían carísimas”.

El caso León Ferrari

Este martes, tras ser consultado por La Radio por la suspensión de la retrospectiva de León Ferrari en el MNBA, el ministro de las Culturas se refirió a las alianzas público-privadas como una solución para el financiamiento de este tipo de hitos.

“Tengo profunda admiración por la obra de Ferrari. Lamentablemente, no se encontraron los recursos. Nosotros tenemos una política, también, de cooperación público-privada. Yo, en lo personal, no he conversado sobre esta materia con la directora (del MNBA). Me hubiese gustado ver otro tipo de soluciones en relación al tema”, afirmó Undurraga.

Arturo Duclos, destacado artista visual y presidente de Crea Imagen, además de uno de los directores de la Unión Nacional de Artistas (UNA), agrupación que reúne a 20 asociaciones y gremios de creadoras y creadores, plantea un matiz sobre el financiamiento del arte en Chile.

“La merma que hay aquí hacia la institucionalidad cultural, sobre todo del Estado, es un tema de credibilidad. Ese es un gran problema que tenemos hoy día en relación al Estado y sus instituciones: si el Estado quita presupuesto y tenemos que acudir a los privados, los privados no tienen credibilidad hoy en las instituciones del Estado, porque no les dan confianza, no dan garantía. Por lo tanto, cuesta mucho producir esta alianza que de alguna manera subsane la falta de presupuesto”, explica a BioBioChile.

Para el artista, una eventual alianza entre la institucionalidad cultural y el mundo privado no es una salida viable al problema del financiamiento. “Si la institucionalidad pública quiere hacer rebajas y no puede sobrevivir sobre los fondos públicos, es complicado el financiamiento con las normas del mercado, porque las programaciones también van a sufrir mermas: probablemente, muchas de estas exposiciones, o proyectos que son más de investigación, o proyectos más duros, tampoco van a ser financiados por parte de los privados”.

Recortes en Cultura: “Esto no afecta solo a figuras conocidas”

Desde Chileactores, desglosan el daño de los recortes presupuestarios a su gremio: “Los actores y actrices vivimos en una realidad laboral mucho más precaria de lo que muchas veces se imagina. La mayoría no tiene contratos estables, no cuenta con ingresos permanentes y depende de proyectos que se levantan por períodos breves. Cuando se reducen fondos, programas, festivales, espacios de exhibición o apoyos a la creación, disminuyen directamente las oportunidades de trabajo”.

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“Esto no afecta solo a figuras conocidas. Afecta especialmente a quienes trabajan en regiones, a artistas emergentes, a compañías independientes, a adultos mayores del gremio y a quienes no tienen redes de protección. La mayoría debe complementar su oficio con docencia, trabajos esporádicos u otras actividades muy diversas para poder sostenerse”.

Esperanza Silva también enfatiza el efecto simbólico de esta coyuntura: “Se desvaloriza el oficio”, afirma. “Se transmite la idea de que el trabajo artístico no es trabajo, cuando detrás de una obra, una serie, una película o una lectura dramatizada hay años de formación, horas de ensayo, preparación física y emocional, disciplina y profesionalismo”.

Para Duclos, la merma presupuestaria para el sector supone no sólo un desincentivo laboral, sino también la pérdida de una oportunidad económica para el desarrollo del país. “Hay una visión en relación al arte, por parte de este gobierno, como de algo suntuario, algo inservible, algo que no reporta beneficios a la sociedad. Y esto es una mirada muy cortoplacista, porque en el fondo, invertir en esto es invertir en I+D”.

“Todos los discursos de desarrollo, en los países hiperdesarrollados, apuntan al I+D, que es también una especie de portaviones donde se suben todos: la cultura, la ciencia, la innovación, etcétera. La mirada que se está teniendo es una mirada no solamente muy ingenua, sino que muy torpe en este manejo”, plantea el presidente de Crea Imagen, quien no puntualiza el problema en la figura de Francisco Undurraga.

“No digo que sea toda la institucionalidad, ni le echo la culpa al ministro. El ministro viene de una familia de artistas; es alguien que tiene bastante mundo. Pero claro, vemos que los movimientos aquí actúan por debajo. No sé si él dará órdenes directas, no lo creo, pero pienso que hay mucha autocensura también en este momento, en las instituciones de gobierno, y mucho miedo. Y lógicamente no podemos, el mundo del arte, la cultura y la creación, trabajar con miedo. No estamos en una dictadura”, plantea.

Los efectos de los recortes en Cultura

El martes, durante la actividad en el Museo de Historia Natural donde estuvo presente La Radio, Undurraga relevó el hecho de que la suspensión de la retrospectiva de Ferrari no suponía un perjuicio para los trabajadores del Museo Nacional de Bellas Artes.

“Las reducciones de presupuesto lamentablemente afectan a las exposiciones, pero afortunadamente no afectan a los trabajadores (…). Hay un ajuste presupuestario, por todos conocido. Pero aquí no se le está cancelando el sueldo ni el trabajo a ningún funcionario. Se está suspendiendo una exposición que iba a venir desde Argentina, lo cual yo, por cierto, lamento”, explicó.

En el Congreso, uno de los principales críticos a la gestión del ministro Undurraga ha sido el diputado Ignacio Achurra (FA), miembro de la Comisión de Cultura, Artes y Comunicaciones de la Cámara de Diputadas y Diputados. “No comparto esa afirmación. Separar las exposiciones de los trabajadores es desconocer cómo funcionan las instituciones culturales”, sostuvo a BioBioChile.

“Un museo existe para investigar, conservar, educar y exhibir. Si se reducen las exposiciones y la programación, se debilita el sentido mismo de la institución y también el trabajo de quienes la sostienen. Hoy quizás no haya despidos, pero menos proyectos significan menos oportunidades de desarrollo y, con el tiempo, menor necesidad de personal. Los recortes no solo afectan actividades: comprometen la continuidad y la capacidad de las instituciones culturales de cumplir su misión pública”, señala.

Achurra asegura que los recortes ya se están percibiendo en otras instituciones culturales. “Museos, teatros, centros culturales, instituciones de memoria y sitios patrimoniales han debido reducir sus capacidades. Un caso emblemático es la cancelación de la segunda etapa de ampliación del Centro Cultural Gabriela Mistral, una obra estratégica que quedó paralizada indefinidamente. O por otra parte, Carmen Romero, directora de Teatro a Mil, nos señaló en la Cámara de Diputados que el recorte que les aplicaron, le generó una deuda a la institución”.

Para el diputado, “cuando el Estado reduce su inversión en cultura, no solo posterga proyectos: debilita instituciones, limita el acceso de las comunidades a la cultura y compromete el desarrollo artístico y patrimonial del país”.

Duclos, desde su vereda, afirma que es urgente revertir la situación. “Esto tiene que reponerse de alguna manera u otra, porque si no, esto va a producir una merma, y estos 4 años van a ser recordados por esta gran merma histórica dentro del financiamiento de la cultura, después de logros que durante 30 años el arte consiguió”.

En el Observatorio de Políticas Culturales, su directora Bárbara Negron apunta en la misma dirección: “La cultura no es algo que un país pueda renunciar a desarrollar. Y el Estado, al menos en Chile, lo que hace es asegurar que existan las condiciones para que ese desarrollo se produzca, y me parece que ese rol del Estado es imprescindible”.

Esperanza Silva, de Chileactores, grafica los efectos de la industria cultural en el día a día, y sobre todo en tiempos de crisis. “Del mismo modo que el Estado invierte en educación, ciencia, deporte o patrimonio, también debe invertir en cultura porque sus beneficios no se miden únicamente en venta de entradas. La cultura produce identidad, pensamiento, conversación pública, memoria histórica, turismo, empleo, imagen país y sentido de comunidad. Además, es importante aclarar que los fondos públicos no reemplazan el trabajo ni garantizan privilegios. En la mayoría de los casos permiten iniciar proyectos, pagar equipos, levantar funciones, circular obras o llegar a públicos que de otro modo quedarían excluidos”.

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