La nueva adaptación de ‘Carrie’ llega a las pantallas de Prime Video este miércoles con una propuesta que se distancia de sus antecesoras.
Bajo la dirección del connotado director y productor estadounidense Mike Flanagan (‘Absentia’, ‘Ouija: Origin of Evil’, ‘Doctor Sueño’), la serie de 8 capítulos reimagina la historia clásica de Stephen King de 1974 desde un ángulo inesperado: el vínculo maternal y los tecnológicos monstruos modernos, muchas veces camuflados en pantallas de smartphones. .
En esta ecuación, el rol protagónico lo asume la joven actriz canadiense Summer H. Howell (22), encargada de llevar a la pantalla chica al icónico personaje que, en 1976 y de la mano de Brian de Palma, aterrorizó las salas de cine de la época.
Mientras la novela de 1974 y la icónica película construyeron el terror sobre la figura de Margaret White, la madre de Carrie, como una fanática religiosa delirante y abusiva, esta versión explora qué sucede cuando el peligro proviene de alguien que genuinamente ama a su hija.
En el centro de esta reinvención, Howell (‘Hunter Hunter’, Night of the Reaper’), con Carrie a sus hombros, debió enfrentar el desafío de encarnar a uno de los personajes más emblemáticos del terror moderno. Junto a ella, Samantha Sloyan (‘In the Key of Eli’, ‘Scandal’, ‘Grey’s Anatomy’) da vida a una Margaret White completamente diferente, pero no menos perturbadora.
Aquí, la relación entre ambas protagonistas se convierte en el verdadero corazón de la serie, explorando los límites del amor familiar y el dolor de crecer cuando los vínculos son demasiado estrechos.
“Sobre todo al principio de la serie, Carrie tiene miedo de sus compañeros de clase y de cómo se tratan las personas en ese mundo que ella creía tan interesante, brillante y divertido”, cuenta Summer H. Howell en diálogo con BioBioChile.
“Y al final, ya sabes, empieza a asustarse a sí misma y a los demás, pero creo que el verdadero horror y la tragedia de nuestra serie es cómo se tratan las personas: el acoso escolar, y lo fácil que es practicarlo ahora con las redes sociales. Salirse con la suya y no preocuparse por el impacto que se tiene en los demás”, reflexiona.
(P): Hay algunas escenas de acoso muy intensas en la serie. Como la secuencia de la ducha, muy emblemática en la película de Brian de Palma, reimaginada en esta adaptación televisiva. ¿Cómo fue rodar esas escenas?
(R): La escena de la ducha fue un día entero de rodaje. Fueron 12 horas en la misma habitación, con las mismas personas haciendo lo mismo. Pero pudimos planificarlo con antelación. Recorrimos el escenario en grupo y ensayamos los movimientos y el desenlace. El día del rodaje terminé haciendo mi propia “escena difícil”. Estoy contenta con el resultado.
(P): ¿Estabas nerviosa? Es una escena impactante para el espectador.
(R): Sí, estaba un poco nerviosa al principio, sabiendo que es una escena icónica, pero sobre todo porque mi energía iba a ser la principal, y eso siempre da un poco de miedo. Pero bueno, me lo pasé genial. Siempre conté con el apoyo del equipo, del reparto, y de Mike, por supuesto. Es muy colaborativo y siempre crea un ambiente seguro para nosotros. Así que, en general, fue un buen día.
