En Kalkutún el horror, más que en criaturas fantásticas, está en la condición humana

 

El director de Ángel Negro (2000), Sangre Eterna (2002), Caleuche (2012), Gritos del bosque (2016) y La casa (2019), entre otras, habla de terror, de los desafíos que tuvo hacer Kalkutún y sus principales logros.

La película Kalkutun tiene como columna vertebral el famoso juicio de los brujos de Chiloé, en 1880 ¿Qué tanto hay de cierto y qué tanto de ficción respecto al juicio de la película?

Realmente lo que yo traté de rescatar y mantener son más bien los testimonios orales. Traté de guiarme con ellos y de traducirlos hacia la audiencia, porque hay que pensar que esos testimonios fueron rescatados por un cronista de la época. Éste le mandó esos escritos a (Benjamín) Vicuña Mackenna para ver la posibilidad de hacer un libro. No lo hizo, pero quedaron guardados en los archivos judiciales, en la Biblioteca Nacional. Uno puede acceder a ellos.

Entonces al leer todas esas crónicas, decidí llevar principalmente esos testimonios. Cuando está el careo que hace el fiscal, cuando ellos hacen declaraciones frente al tribunal, son una traducción lo más cercano a lo que ocurrió.

Obviamente generalizamos. Tomamos elementos propios de las locaciones cercanas, de los lugares reales que ellos nombran, como Tenaún, Quicaví, las caídas de agua. Tratamos de crear una puesta en escena lo más cercana posible.

Todo el elemento que parece fantástico, los relatos que ellos tienen como herencia, la cosmovisión huilliche, con todo su tema ancestral, se transforma, para nosotros, en ficción. Ahí comenzamos a construir.

Para eso tuve que agregar dos arcos dramáticos que no están en los relatos. Uno es el fiscal, que solamente aparece la firma en estos relatos. Transformarlo, en el viaje de este personaje (que llega desde Santiago), como si fuera un espectador. Es decir, alguien que no conoce nada de Chiloé y va descubriendo de a poco, a través de su trabajo de fiscal en la zona. Que comienza a indagar, a interrogar y a descubrir este mundo de los brujos Chiloé. Y que ya existe una organización, que es la Recta Provincia (La Mayoría o Tribunal de la Raza Indígena).

Por el otro lado, creamos el personaje de una niña que tiene a su abuelo condenado por brujería. A través de ella vemos cómo accede al conocimiento, a los ritos del conocimiento ancestral. Ella los va a ir mostrando a través de su abuelo. Entonces, esos dos mundos, esos dos arcos son ficción.

Kalkutún, de Jorge Olguín, Cinecolor Films Chile

¿Qué tiene Chiloé? Porque en las películas de terror o de cosas ocultas, Chiloé aparece en un porcentaje importante. Cuando uno pregunta por brujería a las personas, en general, lo primero que mencionan es Chiloé…

Sí, creo que Chiloé tuvo… Primero, el clima es muy fuerte. Tienen las mareas que cambian. También había mucha distancia (para los medios y condiciones físicas de la época) entre las islas del archipiélago. Entonces, toda esa fuerza de la naturaleza crea esa atmósfera ideal para las mitologías. Para historias que, además, se mezclaron con las leyendas o las mitologías célticas.

Hay que recordar que Chiloé fue el último bastión español latinoamericano. Mientras toda Latinoamérica está independizada, Chiloé todavía quería seguir siendo de la corona española. No reconocían el Estado de Chile, querían mantenerse fuera del estado chileno. Creo que eso generó que sus mitologías, sus creencias, se fueron internando más. Toda esta atmósfera de Chiloé fue creciendo, todas estas leyendas se transformaron en parte de sus costumbres, de sus tradiciones. La forma como se relacionaban con el mar, con la Pincoya, el Trauco, todas estas figuras que quizás representan represiones sexuales.

Todo esto comenzó a crecer y se popularizó tanto, que se hablaba de que existían monstruos en Chiloé, de si eran reales. Con el pasar del tiempo, se transformó la misma isla en una especie mitología. A eso hay que sumarle el clima, la niebla, la lluvia…

Todo eso era una puesta de escena ideal para crear esta atmósfera de terror. Yo creo que la brujería chilota tiene toda la herencia de la cosmovisión huilliche, pero mezclada con lo católico, que venía de lo español, y eso la hizo más oscura. Salió de la conexión más natural y la transformó en algo más sobrenatural, con elementos que vienen del catolicismo y de las mitologías célticas.

Esa mezcla, creo, provocó el escenario ideal para transformar a Chiloé en un compendio de seres mitológicos, de monstruos.

Kalkutún, de Jorge Olguín, Cinecolor Films Chile

En la película aparece este conflicto que hay entre la cultura huilliche, lo santiaguinos, que representa el poder, pero también con los “chilenos”. Esos roces afloran en la película.

Sí. La Recta Provincia, la Mayoría, era una agrupación que se trató de minorizar, como si fuera una secta. Pero entendiendo que ellos tenían una jerarquía, roles muy específicos, estaban creando una especie de gobierno o estado paralelo, con sus propias creencias. Y, me imagino, también con sus propios abusos.

Donde hay poder, hay abusos

Exacto, conocimientos sobrenaturales, sobre otra persona, puede provocar esta condición humana del abuso. Creo que, como el estado no llegaba, porque estaban preocupados del norte, de la guerra (del Pacífico), Chiloé no tenía conexión con el continente.

Por eso, quizá, era una contra respuesta. Era decir, nosotros nos sentimos más españoles que chilenos, nos sentimos más cómodos con la Iglesia. Entonces esa mezcla, generaba una aprensión con lo chileno, con lo racional.

Este caso muestra el intento del Estado por modernizar la isla. El intendente Martiniano Rodríguez, un abogado muy ilustrado, trató de. darle un raciocinio, de modernizarla. Pero su forma, por lo menos lo que se entiende en los documentos, fue muy violenta, tratar de imponerse a través de estas redadas de gente. Creo que eso provocó más rechazo, una especie de guerra subterránea de poderes, una distancia con el ser chileno.

Kalkutún, de Jorge Olguín, Cinecolor Films Chile

Tengo la impresión de que, todavía, hay diferencia o fractura entre los chilotes chilenos y los chilotes que aún son indígenas.

Y todavía existe La Recta Provincia. Es como un centro de poder al que no se puede acceder, no se puede tocar. Es parte de su sistema de protección.

En una sociedad que era básicamente agrícola, es lógico que tengan una estructura que responda a sus necesidades locales. Y probablemente los españoles no se metían en eso.

Sí, su influencia era más espiritual, de la Iglesia.

Tú has hecho hartas películas, de terror.

Ocho.

Kalkutún, de Jorge Olguín, Cinecolor Films Chile

En una estándar de terror, ¿En qué categoría estaría Kalkutun?

Yo soy bien tramposo porque, en fondo, utilizo el género como una herramienta para poder acceder al público. Pero no soy un purista del género. Me lo han dicho en festivales de cine fantástico, de terror. Toco los elementos, pero cada vez me he instanciado un poquito más. Sobre todo, con Caleuche (2012). Bueno, hace poco hice Análogos (2024), una película sobre adultos mayores.

En Kalkutún, el horror surge en esta violencia, en el encuentro de estos dos mundos, con estas criaturas mitológicas. Pero en el fondo, creo que el horror está más bien en esta condición humana. Y la traigo casi simbólicamente, la represento en la violencia física y estos monstruos que aparecen, figuras mitológicas. También está en su puesta en escena, en su atmósfera, la música. Lo que me sirve como herramienta para poder llevar al espectador hacia la sensación del horror que se vivió en ese momento.

Yo creo que Kalkutún se acerca más al horror que la película más terrorífica, porque finalmente los monstruos son los humanos.

Uno siempre ve como a su hijo, al último que nace como el más lindo, el más bello. Estoy muy contento de esta película, siento que logramos interpretar algo tan difícil como extraer algo histórico, atrapar la atmósfera y poder narrarlo.

Sin duda Kalkutún tiene altos elementos de horror, incluso más que mi película de vampiros, Sangre eterna. Este fue un hecho histórico, por más elementos que puse de lo fantástico, de criaturas sobrenaturales, sí se encarceló y torturó personas, se les enjuició de brujería. Entonces es entre anecdótico y terrorífico.

Lo insólito es que, con eso, aceptan que la brujería existe.

Sí, un estado moderno condena a personas por brujería. No por engaño. No por homicidio. Me pareció interesante que un fiscal, que fue la figura de un estado republicano, muy correcto, con raciocinio, que lo mandaran a condenar gente por brujería.

¿Qué es lo que te tiene más satisfecho de Kalkutún?

A mí lo que me interesa del género, en el fondo, es la atmósfera que se muestra. Para mí las películas siempre son sueños. Desde el momento en que tú vas a una sala de cine, vives las experiencias de otros que se parecen a las tuyas y tienes un sueño colectivo. Porque hay una persona extraña, que no conoces, y está soñando lo mismo que tú en ese momento. Siento que el cine tiene que ser así. Defiendo el tema de que sea en la pantalla grande, en un cine, donde no se puede parar la película, no puedes retrocederla o ir al baño… Siento que el cine tiene que ser un acto que uno no controle, te entregas en ese viaje.

Lo que más se logró fue esa atmósfera de Chiloé, del invierno, de la sensación de estar sin electricidad sino con el fuego, una especie de sensación de temor en las noches de indefensión. Se apagan las velas y se acabó, puede ocurrir cualquier cosa. La naturaleza imponente de Chiloé con esas caídas enormes de agua, los bosques grandes. Entonces, en ese tiempo, era más nativa la naturaleza, era más fuerte.

Siento que es lo más poderoso y, al mismo tiempo, indagar en los arcos los personajes. Llevarlos a sus viajes, son dos viajes muy distintos de los dos personajes principales, del fiscal y de la niña huilliche. Viajes con consecuencias muy distintas. La atmósfera era necesaria para que esos personajes tuvieran ese viaje a lo desconocido.

¿Y una escena? No necesariamente la “mejor”, la que ahora te gusta más.

Está difícil, sobre todo ahora que estoy saliendo de todo este montaje, edición y postproducción.

Probablemente la que más me conmueve es la relación del Mailén con su abuelo. Hay momentos que ella está con una mirada de asombro, también esa naturaleza de juventud de querer hacer justicia por ella misma. Esa mirada después cambia hacia el final, ya no es la mirada dulce…

Kalkutún, de Jorge Olguín, Cinecolor Films Chile

Kalkutún

Dirección y guion: Jorge Olguín
Elenco: Juan Carlos Maldonado, Camila Oliva, Bastián Bodenhöfer, Nicolás Zárate, Paulina Eguiluz, Alejandra Araya, Luis “Tato” Dubó, Daniel Antivilo, Felipe Ríos y Nicolás Oyarzún.

Producción: Carol Campos, Olguín Films
Dirección de fotografía: Oliver Shaw
Dirección de arte: Hugo Trípodi
Diseño de vestuario: Priscila Huaman, Diego Yáñez
Música original: Anton Reisenegger, Sebastián Puente

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