Puerto Natales se reinventa: Baños de bosque y estancias que se adaptan | Artes y Cultura

Por Gabriel Espinoza

Los imperdibles en la cordillera del Paine están muy bien posicionados a nivel internacional. Pero cada temporada surgen nuevos modelos de negocios, como cabalgatas, trekking por lugares poco visitados, actividades acuáticas, tanto lacustres como marítimas. Y un amplio abanico de nuevas ofertas turísticas que están cambiando la percepción de la ciudad.

Visitantes todo el año

Hace solo 10 años que el aeropuerto Julio Gallardo logró ampliarse. Desde entonces, comenzaron a llegar aviones comerciales, lo que supuso un cambio drástico para toda la dinámica de ciudad. Ahora, lo que hace falta es que esos vuelos no disminuyan y se mantengan durante todo el año. Puerto Natales clama por estar a la altura de Calafate o Ushuaia, ciudades cercanas y sus símiles argentinos, las que reciben miles de visitantes durante todo el año.

El cierre en invierno es una tendencia muy marcada que está cambiando lentamente. Puerto Natales tiene la capacidad para atraer turistas durante todo el año y terminar así por convertirse en un polo de desarrollo turístico internacional.

Poco a poco la diversificación de la oferta turística se está complementando muy bien con los clásicos de marca internacional como Base torres o los full day en Torres del Paine.

La ciudad además se ha posicionado como un centro gastronómico. Se han abierto restaurantes de primer nivel, lo que le da una gran ventaja.

Pero la provincia de Última Esperanza no es solamente donde está el famoso parque nacional. Es una inmensa zona solitaria, con muchos lugares aún vírgenes. Es un imán y es altamente adictiva. Las personas que han venido se dan cuenta de que hay muchas más zonas por visitar, lugares remotos y aislados de una belleza impresionante donde no se encuentran con nadie, aunque sea temporada alta.

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Estancias que se reinventan

Las cabalgatas en Patagonia se han transformado, sin duda, en una experiencia potente y cada vez más demandada. Muchas estancias ya se convirtieron de la ganadería al turismo. Otras, conviven con las dos actividades.

En muchos casos, la ganadería ha tenido que abrir sus puertas al turismo por el precio de la lana. Éste ha estado castigado, desde hace unos 10 años, con la aparición de nuevas tecnologías textiles más baratas. Esto, acompañado de la baja en el precio de la carne, las perdidas por causas climáticas o depredadores, ha contribuido a un cambio radical. El negocio ya no da, se quejan los estancieros. Después de muchas décadas y muchas generaciones ahora se abren al turismo.

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Las estancias ocupan sus grandes extensiones de terreno para ofrecer desde cabalgatas, avistamiento de flora y fauna, sobre todo de pumas, visita a lugares patrimoniales como cementerios indígenas y un sin fin de otras actividades.

Los niños recogen las verduras de los invernaderos, los adultos salen a trabajar con los caballos, perros y gauchos. Ayudan en las tardes a preparar el infaltable cordero al palo, con toda la lenta ceremonia que también representa, y donde se empapan y aprenden de la vida baqueana.

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Estancia San Antonio

La estancia San Antonio, a mitad de camino entre Puerto Natales y Torres del Paine, es de las últimas que se está adaptando a este turismo alternativo y sostenible.

Sus programas van enfocados en integrar al visitante o a la familia en la labor diaria de la estancia. Además de las típicas cabalgatas, la idea es que vivan la experiencia de estancia. Por ejemplo, cambiar los animales de potreros, trabajar en corrales con ovejas, entender el trabajo con los perros o sacar el almuerzo de la huerta. Y algo muy importante, entender los procesos y tiempos de la vida de campo.

La estancia San Antonio se enfoca en recibir grupos pequeños, de no más de 8 personas, y con una atención exclusiva de cada grupo.

“No mezclamos pasajeros ni grupos, para poder tener una atención más personalizada. Y contarles, también, de la historia ganadera y familiar que hay detrás de la estancia”.

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Desconexión y estacionalidad

Puerto Natales está muy aislado. La única ciudad cercana es Punta Arenas, que está a 250 kilómetros aún más al sur.

La conexión desde el norte a Puerto Natales es por aire o por mar. Es imposible llegar a través de una carretera sin tener que pasar por Argentina. La carretera austral termina en Villa O’Higgins, 400 kilómetros, en línea recta, más al norte, pero por dónde es imposible pasar. Dos inmensas masas de hielo imposibilitan la construcción de cualquier camino. Enormes campos de hielo, el norte y el sur que juntos son la tercera reserva mundial de agua dulce después de la Antártida y Groenlandia.

La gente se sorprende que las casas no tengan ningún tipo de protecciones. Los niños y jóvenes dejan sus bicicletas en cualquier parte, sin cadenas, y vuelven después por ellas. La delincuencia, como asaltos, es rarísima. Los portonazos no existen.

Durante los meses de invierno mucha gente se queda sin trabajo. La mayoría de los hoteles cierran, las agencias de turismo disminuyen al mínimo sus servicios. Muchos restaurantes y cafeterías optan por bajar las cortinas y esperar la época estival.

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Adriana Aguilar

Adriana Aguilar, gerenta de la Cámara de Comercio de Puerto Natales, tiene un diagnóstico claro. “El problema es la estacionalidad. Enero y febrero es temporada alta y hay trabajo en todos los niveles, no solo hotelería y gastronomía. También hay trabajo para los choferes, talleres mecánicos, lavanderías, artesanos o agencias de viajes. Esos meses hay una alta demanda. El problema es que dura pocos meses“.

Para Aguilar, lo fundamental es concentrar la inversión en promoción turística. Y en cómo mejorar la conectividad durante todo el año, para que la ciudad se termine de consolidar como un motor de desarrollo económico y rompa con la clásica estacionalidad.

Se entusiasma con todo lo que se está haciendo. Las experiencias con el agua se diversifican cada temporada. Hay decenas de ríos, lagos y fiordos donde se realizan actividades como kayak, pesca deportiva, zodiac o navegaciones.

También hay alternativas de bienestar, baños de bosque, Reiki, yoga, masajes.

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Bosques curativos, bosques que sanan

Los baños de bosque es un término con el que los japoneses bautizaron, en la década de los 80, una práctica ancestral. Después de innumerables y detallados estudios médicos, comprobaron los efectos positivos en el cuerpo humano de esta terapia natural. El gobierno de ese país comenzó a implementar está práctica ante el preocupante aumento de estrés laboral e incluso muertes asociadas al exceso de trabajo. El resultado fue un tremendo éxito y esta práctica se replicó por todo el país.

Según los científicos japoneses, los compuestos volátiles emitidos por los árboles son los principales responsables de este efecto sobre el sistema inmunológico. Está práctica también ayuda a evitar y a disminuir la ansiedad, la depresión y el estrés.

Los baños de bosque se han puesto de moda en varios países del norte de Europa. Poco a poco está terapia ancestral se ha ido masificado en todo el mundo. Es algo natural que cualquier persona puede practicar en el entorno adecuado.

Está comprobado que las visitas a los bosques reducen considerablemente los niveles de estrés de las personas que los visitan. Caminar por un bosque no solo es un pasatiempo entretenido, también produce una serie de beneficios directos en nuestro organismo y nuestra mente.

El sur de Chile posee bosques únicos en el mundo que son cómo una farmacia al aire libre. Los bosques de Patagonia son enormes sistemas de vida que, también ,son capaces de sanar. Las 3 especies de nothofagus (Lenga, Ñirre y Coigue) se mezclan con turbas y humedales.

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Dorthe Beldal, primera guía certificada en los baños de bosque

La danesa Dorthe Beldal lleva 17 años en Patagonia. Es la primera guía certificada en los baños de bosque. Para que esta terapia sea más efectiva y tenga un impacto real en las personas, los monitores necesitan formarse. Ya hay varios guardaparques de Torres del Paine que lo han hecho.

Con la guía de un monitor entrenado, se comienza con una relajación que nos conduce a algo parecido a la meditación. A través de la energía que emana de los árboles, la textura del suelo, el viento, los aromas, el sonido de las aves que abundan en estos bosques, se logra una compenetración con el entorno.

Dorthe guía a turistas y también lo hace con la gente de Puerto Natales. De los extranjeros destaca lo impresionante que es ver a la gente que se conecta a una tierra que no conocen y dónde nunca han estado. Esta práctica siembra una semilla en ellos mismos. Los baños de bosque tienen el poder de enlazar a la gente consigo mismo a través del paisaje. Los baños de bosque nacen, además, de la profunda necesidad de reconectarnos con la naturaleza. Sus efectos positivos son amplios y diversos.

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En promedio, los turistas que visitan la región se quedan entre 3 y 5 días. La inmensa mayoría se lamenta de haber venido tan poco y prometen volver. Hay muchos que lo hacen. Estos reincidentes ya saben de lugares que casi nadie más conoce y vuelven con ganas de explorar por su cuenta lugares casi vírgenes. Saben muy bien que hay que tomar los cuidados adecuados, que se necesita experiencia previa e ir con guías acreditados.

Esos turistas tienen muy claro que adentrarse en la Patagonia sin el equipo adecuado, la preparación necesaria, el conocimiento de las rutas y el tiempo atmosférico, no es para nada recomendable. Pero también saben que hay muchas rutas para principiantes en lugares solitarios y que son de una extraordinaria belleza. Lugares perfectos para encontrarse con fauna autóctona y con uno mismo, porque Patagonia es un intrincado sistema de vida y de paisajes, un mundo que parece sobrenatural.

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Gabriel Espinoza Bustamante
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