A partir de este sábado, la Unión Europea exige que todos los dispositivos electrónicos portátiles de tamaño pequeño y mediano sean compatibles con puertos de carga USB tipo C, con el fin de reducir los residuos electrónicos y facilitar la vida de los consumidores al eliminar la necesidad de múltiples cargadores. La normativa, aprobada en 2022 por el Parlamento Europeo y los Estados miembros, abarca teléfonos inteligentes, tabletas, cámaras, auriculares, consolas de videojuegos y otros aparatos.
La medida entrará en vigor para los fabricantes de ordenadores portátiles en 2026. Se espera que esta iniciativa genere un ahorro de hasta 250 millones de euros anuales para los hogares europeos y reduzca significativamente la cantidad de residuos producidos por cargadores desechados. A pesar de las objeciones de algunos proveedores como Apple, estos han comenzado a cumplir con los requisitos adoptando el estándar USB-C.

