“Me gustaría conocerte”. Gracias a aquel mensaje Claudia Silva Espinoza cambió el rumbo de su vida e inició su historia de amor. Ahora es musulmana y está casada con un turco Azerbaiyán con quien vive en Chile hace un año, el que conoció por internet gracias a su increíble atracción por Turquía.
En 2021, en plena pandemia, la chilena estaba encantada con las telenovelas turcas. Las historias de amor la atraparon poco a poco a tal punto de querer viajar al país.
En su búsqueda de atracciones turísticas de Turquía por redes sociales, llegó a una página donde su administrador era Zaur Ali, un turco de Azerbaiyán.
Su atracción y amor por Turquía la llevó a conocer a su actual esposo
Su contacto inició a través de un live, él sabía español tras practicarlo desde su niñez de manera autónoma, por lo que era un tanto sencillo comprender lo que Claudia le preguntaba de aquel país.
Pero aquello no era lo único que a la chilena le llamó la atención, ya que Zaur la cautivó de inmediato. Sin pensarlo mucho, tomó la iniciativa y le confesó: “Me gustaría conocerte más”. Aquel mensaje fue el inicio de una historia de amor y de una relación a distancia de 9 meses.
Tras aquel intercambio de mensajes, el actuar de Zaur le llamó la atención, ya que reveló que le sorprendía su respeto y como la trataba: “era una persona muy diferente a lo que yo conocía acá en Chile”, dijo a BioBioChile.
Tras esta intriga, decidió hacer lo que ella asegura fue lo más lindo de su relación a distancia. Optó por comprar el Corán y entender su religión.
“Lo compro, lo comienzo a leer y a mí en lo personal me abrió un mundo que yo tenía muy cerrado. Yo he sido siempre creyente en Dios, pero sentía que me faltaba un camino y el haber leído el Corán me abrió esta nueva visión de la vida y yo dije, ‘Este es mi camino. Este es el que yo quiero seguir‘”, confesó Claudia.
Al descubrir su camino religioso, tomó rumbo a Turquía en febrero de 2022, junto a Zaur, ya enamorados, habían planificado todo para encontrarse por primera vez en Turquía.
Se convirtió al Islam y sin verse en persona, ya eran marido y mujer
Pero antes de llegar a destino, en una escala en Londres, la pareja decidió contraer matrimonio a distancia, mismo momento en que Claudia se convierte al Islam. Sin verse ni tocarse en persona, ya eran marido y mujer.
“Nosotros ya estábamos enamorados, estábamos muy involucrados y en una escala en Londres – porque tú te puedes casar sin estar con tu marido por la religión del Islam – él en su país con un clérigo musulmán, nos casa a distancia. En ese momento también yo hice mi declaración de fe que me hace convertirme al Islam”, revela Claudia.
Tras su llegada, la emoción se apoderó de la chilena, él era real, al igual que su historia de amor.
“Yo me casé antes de conocerlo, él se casó conmigo antes de conocerme con el único fin de empezar a formar esta familia. Llegamos, tuvimos 20 días juntos en Estambul, viajando, paseando, pasándolo extraordinario, era como nuestra luna de miel sin querer que sea”, añadió.

Terminado sus días turísticos debieron separarse y luchar por estar juntos durante un año y cuatros meses.
Desafíos de su relación
“Él dijo, ‘Voy a ir a a a Rusia a trabajar con la familia, a ahorrar dinero para este plan de familia que tengo contigo‘. Me volví a Chile con esa expectativa”, menciona Claudia.
Pero el sueño de estar junto pronto se vio empañado. Problemas con la visa de turista impidieron que Zaur llegara a Chile para casarse con Claudia por las leyes chilenas.
“Fue un proceso muy triste. Fue doloroso porque pasamos un año, cuatro meses separados”, dijo.
Pero aquello no fue impedimento para la chilena, ya que no se quedó con los brazos cruzados y viajó a Serbia para casarse con él por el civil en mayo de 2023.

La vida los volvió a juntar y también a separar, pues luego de un mes volvió a Chile, reunió toda la documentación para traerlo a su lado y sacar la visa de reunificación familiar.
Tras seis meses, la demora en la respuesta impedía sus planes de pareja. Claudia contrató a un abogado, demandó a migraciones y hasta envió una carta al Presidente de la República, todo con el fin de traer a su esposo. Su esfuerzo no fue en vano y en febrero de 2024 Zaur llegó a Chile.
Claudia y Zaur viven su amor en Chile juntos hace un año
“Es una historia super aguda, un poco larga y también de mucha emoción, de mucha tristeza, pero finalmente y gracias a Dios estamos juntos hace un año. Pasamos básicamente casi toda nuestra historia separada”, contó Claudia.
Ahora y tras un año de estabilidad en la relación, Claudia de 44 y Zaur de 34 viven en San Miguel, región Metropolitana, ambos mezclan sus costumbres y comparten la religión.
Ante los mitos sobre la convivencia de acuerdo a la religión, Claudia es enfática en derribarlos. “La religión le exige al hombre ser igual que la mujer, hacer las mismas tareas que la mujer. A diferencia de lo que piensan los demás que las mujeres son sumisas. No, eso es falso”, reveló.
“Yo trato de alguna forma de dejar en claro que esa idea que tienen de los musulmanes que son cuadrados, que son machistas que la mujer va detrás de ellos, no”, añadió.
A ello complementó que “de hecho la mujer es mucho más valorada que el hombre en la religión. Tiene mucho más cuidados”.
“Estábamos destinados por Dios”
En cuanto a sus día a día, Zaur intenta interiorizarse con el país de su esposa practicando todo el tiempo el español. Aún no encuentra un trabajo estable por sus problemas de comunicación, sin embargo, inició un emprendimiento de productos turcos.
Ella por otro lado es relacionadora pública y actualmente trabaja en una empresa de tecnología, donde se ha especializado durante 15 años en la venta de tecnología y ciberseguridad.

En cuanto a sus planes para un futuro, la pareja planea vivir en Azerbaiyán, construir una casa y viajar por diversos lugares.
Respecto a su historia de amor, desafíos, distancia y religión, Claudia menciona que “estábamos destinados por Dios”.
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