Crítica de Teatro: En la oscuridad de la noche, mujeres muertas de miedo enfreentan los desafíos | Artes y Cultura

Elenco de obra de Carla Zúñiga incluye sólo actrices para graficar las consecuencias de la violencia de género.

Por Leopoldo Pulgar Ibarra

La cía. chilena Teatro del Terror mostró en sus obras (“La espera”, “Lástima que sea una puta”, “Sólo una noche más”) que la emoción de miedo extremo no (sólo) puede ser provocado en una obra de teatro como una reacción frente a un peligro real o imaginario de origen desconocido. Para el grupo que dirige Javier Ibarra, el terror también es una contaminación colectiva que surge en situaciones cotidianas, pero generado por la existencia o el ejercicio de valores y conductas aberrantes.

Algo de todo esto aporta En la oscuridad de la noche, de la dramaturga Carla Zúñiga, en su primer trabajo como directora, y la cía. La Mujer sin Cabeza: a través de varios relatos autónomos crea ambientes cercanos a lo escalofriante con recursos convencionales: amenazas que están afuera, que paralizan y nunca se hacen presentes en escena.

Sin embargo, al incluir la obra sólo a actrices en el elenco, la dramaturga y directora aporta un punto de vista valioso que se establece de manera explícita sobre dos soportes: comunidad e intimidad.

En primer lugar, concentra su mirada sólo en las mujeres para enfatizar que ellas viven hoy en medio del terror, producto de la violencia de género, junto con delinear tipos de personas, reacciones y procesos que van construyendo comunidad.

A eso se agrega que también busca que se vea y entienda con máxima claridad las consecuencias que esta conmoción colectiva provoca en las mujeres cuando se viola a diario su intimidad.

Oscuro y cotidiano

A través de diálogos vertiginosos que la dramaturga maneja con amplia soltura, las seis escenas de la obra aluden a mujeres en estado permanente de temor, miedo y terror, cuyas reacciones disruptivas sacan risas nerviosas.

La espera, experiencias que se cuentan, informaciones sobre asesinatos reales o no, sucesos que ocurren o que podrían ocurrir son situaciones que crisparán de manera irreversible a las protagonistas.

Incluso, las irá tensando cada vez más, recordar, conversar para prevenir los peligros, apoyarse y fortalecer el ánimo y fomentar una predisposición de estar atentas y activas.

Pero más allá de todo esto, lo que hace estallar el terror en estado latente son estar en medio de la oscuridad de la noche (un factor externo y físico, ineludible) y, especialmente, que todo lo real o imaginario que viven, sucede en un ámbito desconocido e inasible que nadie puede soslayar: lo cotidiano, la vida cotidiana.

En la oscuridad de la noche

Visiones y reflexiones

Un restorán, el colegio, vivencias hogareñas, incluso, celebrar un cumpleaños, son los espacios por donde transcurre la obra y se mueve este grupo de mujeres que se alerta y asusta por todo, exhibido en un tono donde la ironía y el humor también están presentes.

Violaciones perpetradas por hombres a mujeres sanas, enfermas o muertas, la reunión para crear una serie, el interrogatorio policial por el asesinato y violación de una madre, el abuso que sufre una amiga con cáncer son situaciones que sirven para conectarse con realidades diarias.

Pero, también, la obra ofrece una reflexión y visión de temas globales como el feminismo, las contradicciones entre mujeres que viven o trabajan juntas, el ejercicio de formas del poder y el abuso…

Junto con existir una relación efectiva de amistad y confianza para desafiar los peligros, que se advierte cuando los cuerpos de las mujeres se agrupan como defensa y desafío.

No es fácil llevar la emoción del terror al teatro, a diferencia del cine que utiliza un amplio arsenal de recursos tecnológicos para aludir a lo terrorífico fuera y dentro de la escena.

En este sentido, el diseño escénico de Manuel Morgado se valora como un esfuerzo para generar un ambiente cotidiano, en medio de una semi penumbra o focalizando la luz, lo que se complementa con golpes sorpresivos desde la oscuridad y las cadencias de la música de Camilo Venegas.

En la oscuridad de la noche

Dramaturgia y dirección: Carla Zúñiga
Elenco: Cía. La Mujer sin Cabeza (Paula Bravo, Stefany Toledo, Coca Miranda, Maira Bodenhöfer Holzapfel, Viviana Nass)

Diseño escenográfico e iluminación: Manuel Morgado
Diseño vestuario: Elizabeth Pérez
Música: Camilo Venegas
Canción: Rae del cerro floreado
Diseño gráfico: Sebastián Medel
Asistencia de dirección: Carlos Molina
Agradecimientos: C.C. España, Santiago Off, Espacio Checoslovaquia.
Comunicaciones: Gabriela González
Producción: Cecilia Guerra
Financia: Fondo Nacional de Fomento y Desarrollo de las Artes Escénicas (Mincap)

Matucana 100
Jueves, viernes y sábado, 19.30; domingo, 18.30 horas.
Entrada general $ 7.000; personas en situación de discapacidad, estudiantes y jueves popular:
$ 5.000.
Mayores 18 años.
Hasta el 22 de diciembre 2024.

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