Por un lado, están las notas de prensa sobre hechos de sangre. Son noticias publicadas durante el s XIX, en su mayoría en El Ferrocarril y El Ferrocarril Austral de La Unión. También incluye textos de La Libertad Católica, El chileno y El Llanquihue, entre otros. Estos temas ayudan a introducir y contextualizar los relatos de los autores de Amalditados. En ellos incluyen criminales, rebeldes y víctimas.
Amalditados
Los textos, algunos muy breves, están relacionados con hechos violentos sucedidos desde la Independencia hasta finales de siglo, salvo los referidos a Emilio Dubois (Louis-Amédée Brihier Lacroix, Francia 1867- Chile 1907).
Desde indígenas del extremo sur, asaltantes sanguinarios, un crimen pasional o un mapuche que se rebela, a Dubois, un asesino en serie con un aire de Robin Hood, al asesinar solo extranjeros usureros, abusadores con los desfavorecidos. Las causas y motivaciones son muy diversas, pero todos los casos están marcados por la sangre y la tragedia. También, en casi todos ellos, hay buenas dosis de injusticias, de marginaciones y abusos.
Amalditados, narraciones criminales del siglo XIX muestra un país donde los crímenes y la violencia siempre han estado presentes. Aunque las causas, razones, los entornos y protagonistas pueden variar, los textos insinúan un contexto de base. Una sociedad “amalditada” que, en sus injusticias estructurales, facilita estas reacciones. El llevar a la disyuntiva de rebelarse o someterse.
Con una prosa llana, que a veces se complica innecesariamente con descripciones a mi parecer excesivas o que no aportan mucho, presenta un abanico de casos para mostrar nuestra consustancial violencia. A un país que, a pesar de los formalismos y de las apariencias, se sostiene en parte en esa sangre, en esas violencias, y intentar reducirlas a casos puntuales. A casos fortuitos, o del bajo pueblo.
Quizás la mejor síntesis de Amalditados, narraciones criminales del siglo XIX esté en una frase del mismo libro:
“-La calle no quiere justicia, hijo. Quiere memoria. Que alguien la recuerde cuando arda. Que alguien la vengue sin pedirle permiso a Dios ni al patrón. ¿Puedes hacerlo?” (p 181)
Amalditados es, en este sentido, un ejercicio de memoria de esas personas, de esa “calle”, en oposición a las mansiones y palacios, y sus privilegiados. Un volver a la memoria a esos “amalditados”.
Dinámico, fácil y entretenido de leer gracias a sus textos breves, tiene, a mi juicio, en ese mismo formato su mayor debilidad. La imposibilidad de entrar con mayor profundidad en temas y causas que son tan centrales en nuestra identidad y forma de ser.

Amalditados, narraciones criminales del siglo XIX
Dauno Tótoro Navarro, Manuel Castillo Lagos y Roberto Ortiz Leal
Ilustraciones de Carlos Henríquez
Ceibo Ediciones
Santiago de Chile, noviembre de 2025
