Un estudio liderado por biólogos de Chile revela el descubrimiento de la primera nueva especie de pingüino descrita en más de 100 años: el Pygoscelis kerguelensis. Se trata de un nuevo linaje en los pingüinos papúa, cuya taxonomía ha sido ampliamente debatida por décadas.
Resulta que desde hace tiempo los biólogos han estado discutiendo que los pingüinos papúa en realidad son 4 subespecies distintas, pero había una especie críptica que hasta ahora no habían podido identificar.
De acuerdo con la investigación, también liderada por científicos de la Universidad de California en Berkeley (EE.UU.), el P. kerguelensis se encuentra en las islas Kerguelen, un remoto archipiélago del océano Índico, ubicado al norte de la Antártica.
El equipo internacional de biólogos identificó a la nueva especie a partir de análisis genómico, ya que, si bien es idéntica a cualquier otro pingüino papúa, en realidad es genéticamente diferente.
Ahora, concluyeron que el nuevo hallazgo, más las otras 3 subespecies previamente estudiadas, deberían ser elevadas a la categoría de especies independientes, según informa un comunicado de la UC Berkeley.
El consenso del pingüino papúa
Quien lideró las pruebas genéticas fue la Dra. Daly Noll, autora principal del estudio, académica de la Universidad de Los Lagos e investigadora adscrita de los Institutos Milenios BASE y Centro de Regulación Genómica (CRG).
La experta realizó un análisis genómico exhaustivo que demostró que los pingüinos papúa evolucionaron genéticamente para adaptarse a sus entornos.
Por ejemplo, el pingüino papúa del sur (Pygoscelis ellsworthi), que vive en la Antártica, tuvo cambios genéticos asociados a los entornos polares extremos, con genes que le permiten generar calor, almacenar grasa y lípidos.
En cambio, los pingüinos papúa del norte (Pygoscelis taeniata) viven donde el agua es más cálida y salada, en las islas Crozet, Marion y Macquarie; mientras que el pingüino papúa de Sudamérica (Pygoscelis papua) tiene mejor digestión y genes relacionados con la contracción cardíaca y la excitación muscular, para buscar alimento constantemente en el agua y prosperar en las islas Malvinas y Martillo.
Los científicos creen que estas distinciones ocurrieron debido a la dieta de los pingüinos, que los hizo evolucionar de maneras diferentes. Como anidan en los mismos lugares cada año, se alimentan de las presas que encuentran a su paso y no se alejan mucho de sus colonias de cría, los que vivían en islas más aisladas tuvieron que adaptarse de acuerdo a su región, provocando la especiación, que es cuando una especie se divide.
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*Pingüinos papúa en las islas Kerguelen | Crédito: Wikimedia Commons
Para llegar a este consenso, los investigadores por primera vez abarcaron casi toda la distribución geográfica de los pingüinos papúa, secuenciando el genoma completo de 64 individuos de 10 colonias diferentes.
También realizaron comparaciones de las características físicas, como su coloración y sus vocalizaciones, así como el momento de su reproducción, la dieta y sus comportamientos alimentarios.
Amenazados por el cambio climático
En la Antártida, los pingüinos papúa todavía no están tan amenazados por el cambio climático, pero en regiones subantárticas sí peligran.
Del estudio también participó Juliana Vianna, bióloga brasileña radicada en Chile y profesora de ecosistemas y medio ambiente en la Universidad Andrés Bello, que también se ha especializado en poblaciones de pingüinos.
“El pingüino papúa es la mayor preocupación en la región subantártica”, explica. “Es muy importante que las instituciones de conservación de todos los países involucrados reconozcan y tomen las medidas adecuadas para salvar a estas tres especies de pingüinos papúa”.
Cabe señalar que esta región separada de la Antártica es un área de islas gobernadas por distintos países, como Chile, Sudáfrica, Francia, los Países Bajos, Australia y Nueva Zelanda.
La experta dice que está previsto que incluso muchos otros pingüinos no antárticos pierdan parte de sus hábitats por el cambio climático y el calentamiento del océano. También se ven afectados por especies invasoras y la pesca comercial.
“En términos de cambio climático, las especies insulares con poblaciones muy reducidas podrían compararse con los pingüinos papúa subantárticos. Las Galápagos y otras especies de pingüinos insulares, al ser endémicas de estas islas, no encontrarán adónde ir tras un cambio en su entorno. Esas islas están muy aisladas y estos pingüinos no pueden adaptarse fácilmente para colonizar ninguna otra región”, advierte.
El estudio también servirá para continuar investigando el genoma de los pingüinos, cómo se adaptan a estos cambios y cómo enfrentan una de sus mayores amenazas actuales: la gripe aviar.
Referencia:
Daly Noll y otros autores. Integrative evidence reveals adaptive divergence and speciation in gentoo penguins. Revista Nature Communications Biology, 2026.
