La tarde del domingo, Leonardo DiCaprio sorprendió a Chile tras sumarse a la campaña para salvar a la ranita del Pehuenche, una especie que está en peligro crítico de extinción y ahora amenazada por el proyecto de interconexión eléctrica Los Cóndores–Río Diamante en Alto Maule.
Este proyecto busca construir una línea de transmisión de alta tensión que afectaría directamente a la especie. En este contexto, el actor advirtió que “el Gobierno chileno podría aprobar un plan catastrófico para destruir el corazón de su único hábitat conocido”.
Claudio Azat, director del Instituto One Health de la Universidad Andrés Bello y copresidente del Grupo de Especialistas de Anfibios de la UICN Chile, que lidera la campaña para salvar a la ranita del Pehuenche, reveló cómo logró llegar a DiCaprio, que también es activista por el medio ambiente.
En declaraciones a BiobioChile, cuenta que la alarma por esta especie llegó al famoso actor a través de la fundación Re:wild, que él mismo fundó para proteger y conservar la biodiversidad de todo el planeta. De hecho, este organismo ha financiado parte de la investigación sobre estos anfibios en Chile, que habitan únicamente en el valle Pehuenche, en lo alto de los Andes de Chile y Argentina.
“En esta oportunidad, ante la situación crítica que enfrentamos de la ranita del Pehuenche, nos acercamos nuevamente a nuestros partners de Re:wild, y surgió esta posibilidad de que Leonardo DiCaprio se interesara también en compartir y ayudarnos a divulgar esta seria problemática”, explica.
¿Qué pasa con la ranita del Pehuenche?
La ranita del Pehuenche (Alsodes pehuenche) está en peligro crítico de extinción debido a varios factores que han degradado a sus poblaciones. Uno de ellos es la ruta internacional Talca-Malargüe, que conecta a Chile y Argentina. “Cuando esta ruta se construyó y cuando particularmente se pavimentó, se alteraron cauces de esteros, alterando directamente el hábitat de la ranita”, señala Azat.
De acuerdo con el experto, esta ruta además es muy transitada y, en invierno, se echa sal para descongelar la nieve y mantener la carretera segura. Sin embargo, esta sal luego termina en los esteros y daña a los anfibios, que no pueden sobrevivir en ambientes salinos.
Otra razón por la que la ranita peligra son las truchas, una especie invasora en los ambientes acuáticos de la cordillera de los Andes que depreda sobre huevos, larvas y pequeños anfibios. Por otro lado, el ganado y, específicamente, el pastoreo, también degradan el hábitat.
“Por último, el cambio climático también es una amenaza importante, porque esta especie depende directamente del deshielo de las nieves en invierno y del deshielo de los glaciares en verano. Por tanto, si avanza el cambio climático y se agotan los glaciares, esta especie también podría desaparecer”, añade Azat.
A todo esto se sumaría el proyecto Los Cóndores–Río Diamante en Alto Maule, de ser aprobado. La iniciativa iba a votarse este lunes, pero se suspendió la sesión hasta nuevo aviso.
“El proyecto impactaría directamente a la ranita del Pehuenche, ya que el trazado de la línea de alta tensión y las torres asociadas pasan por la mitad del hábitat de la ranita. Eso por el lado chileno”, explica Azat.
“Por el lado argentino se proyecta que sea la misma situación, porque son antenas que van asociadas al camino internacional que une Talca con Malargüe. (…) Y para la construcción de estas torres, hay todo un trabajo asociado a caminos que se van generando para poder descargar la maquinaria, el material de construcción, imagínense el tamaño de los cimientos de antena de alta tensión construidos en la mitad del hábitat de una especie de peligro crítico de extinción. Entonces, el impacto es directo”, añade.
¿Por qué es importante salvar a este anfibio?
Azat señala que todas las especies son importantes, pero en particular los anfibios “son los principales controladores de plagas naturales, como moscas y zancudos”, señala. También sus larvas “ayudan a que los cuerpos de agua se mantengan fluyendo y no se produzca la eutrofización, y además son excelentes centinelas de la salud del ecosistema”.
“Cuando un ecosistema está alterado, está enfermo, ya sea por cambio climático, ya sea por contaminación o enfermedades infecciosas, los anfibios son los primeros en desaparecer. Por ende, un ambiente, un ecosistema donde hay anfibios es un ambiente saludable“, plantea el experto.
“Todas las especies son importantes, tienen un valor intrínseco, y en el caso de las especies que están seriamente amenazadas de extinción y que han llegado a esa situación producto del ser humano, es justamente nosotros quienes tenemos la responsabilidad de poder, no solo evitar su extinción, sino que de revertir la situación que las ha puesto en un estado tan crítico”, agrega.
El académico de la UNAB critica que hasta ahora “no existe ningún plan de conservación dirigido a esta especie” pese a su estado crítico.
“Yo cambiaría el switch a que, como chilenos, como país —y Argentina tiene el mismo desafío—, en vez de estar conversando y evaluando un nuevo proyecto que va a poner en mayor riesgo de extinción esta especie, deberíamos discutir justamente cómo revertir esto. Y esa es una de las acciones más importantes”, concluye.
