El nuevo libro de Mauricio Electorat (Santiago, 1960) reúne, en dos secciones, nueve relatos. Algunos parecen autobiográficos, otros cuentos policiales, de organismos represivos. Suceden en Santiago, Valparaíso, París, Tijuana y/o en Barcelona. Deambulan entre melancolía, añoranza, frustraciones y desgarro.
Mauricio Electorat (Pequeños cementerios bajo la luna, No hay que mirar a los muertos, Alguien soñará con nosotros) tiene una escritura que transita entre diálogos cotidianos, coloquiales, descripciones sencillas y directas, a pasajes tortuosos, cargados por el peso de los hechos, de condiciones de vida adversos y ese espíritu andino que anida en nosotros.
Cuando seamos menos que un sueño
Algunos relatos de Cuando seamos menos que un sueño parecen autobiográficos. O muy inspirados en su vida o de algunos cercanos. De escritores. Marcados por la bohemia santiaguina o de barrios frecuentados por artistas e intelectuales en París o Barcelona. De jóvenes (burgueses) intentando o creyendo ser revolucionarios. De las apreturas que muchas veces pasan los latinoamericanos en sus aventuras migrantes en Europa.
“Le pregunté si eso era todo, o sea, si trabajaba solo a cambio del alojamiento. Me dijo que sí.” (p. 27)
Otros relatos parecen más bien policiales vinculados a esas historias sangrientas de la dictadura. De jóvenes que tuvieron que escapar, mientras otros eran atrapados, o de traiciones que costaron caro y han dejado heridas profundas. Y están aquellos que mezclan todo lo anterior.
Desde los más anecdóticos (El señor M, ¿Y ahora qué?) a los más fantasiosos (Nunca fui a Tijuana, Cuando seamos menos que un sueño), son relatos que dejan la sensación de un pesado vacío. De historias que, como la portada, son vías que llevan a trenes detenidos. De vidas fallidas.
Cuando seamos menos que un sueño es un libro denso en los ambientes que describe, en las derrotas que relata o que arrastran. Incluso cuando “ganan”. Pero que, con la buena pluma de Mauricio Electorat, nos llevan a mundos e historias que, incluso algunas siendo fantasiosas, refleja buena parte de nuestra propia historia, nuestro espíritu, identidad y las heridas que tenemos, aunque tratemos de ocultar.
Los relatos, y el libro en su conjunto, dejan ese sabor rasposo de un vino que nos ha gustado, pero sabemos que nos dejará con “resaca”.
Cuando seamos menos que un sueño
Mauricio Electorat
Tajamar Ediciones
Santiago, noviembre de 2025
