Uno de los crímenes más brutales en la historia de Reino Unido ocurrió el 15 de julio de 1992, en las calles del barrio de Wimbledon en Londres, cuando Rachel Nickell de 23 años fue asesinada delante de su hijo y su perrita Molly cuando daban un paseo.
Según cuenta revista Time, Rachel fue atacada de forma sorpresiva y apuñalada en 49 ocasiones. Todo a plena luz del día y ante la mirada de su hijo, quien fue el único testigo del crimen.
Alex pidió ayuda a otros visitantes del parque, quienes rápidamente llamaron a una ambulancia al ver al niño pequeño deambulando entre los árboles cubierto de sangre. El padre de Alex, André, lo recibió en la comisaría, donde le contó que había ocurrido un “terrible accidente” que provocó la muerte de Nickell.
A pesar de ser el único testigo, Alex no fue interrogado por los detectives sobre el agresor de su madre hasta tres semanas después del asesinato. Pero ese fue solo el comienzo de un caso mal gestionado.
“Incluso hoy, casi 25 años después, todavía puedo ver la escena en mi mente. Miré a mi madre tendida en el suelo. Parecía tan tranquila, como dormida y a punto de despertar”, contó Alex en entrevista con The Sun en 2017,
“Grité: ‘¡Levántate, mamá!’ con todas mis fuerzas. En menos de un segundo, la vida pareció detenerse. Se había ido. Sentí que el corazón se me rompía”, agregó.
Una horrible investigación
Tras el horroroso crimen vendría la investigación policial, la que estaría llena de errores y tropiezos, que aumentarían el dolor familiar, así como el enjuiciamiento de una persona inocente.
Según Time, la investigación se centró en Colin Stagg, quien fue acusado sin ninguna prueba forense que lo vinculara con la escena del crimen. Estuvo en prisión por 13 meses y llegaría a recibir 706.000 libras esterlinas de compensación, cuando se descubrió que la policía usó métodos de chantaje para obtener una confesión falsa.
Stagg era un hombre desempleado, que paseaba también a su perro en el parque donde fue asesinada Rachel. En agosto de 1993 sería vinculado con el caso y 14 meses después, dejado en libertad tras ser declarado inocente.
Recién en 2002 y gracias a pruebas de ADN, se llegó al verdadero culpable: Robert Napper. Un error que permitió a este sujeto estar libre por varios años y agredir, después del asesinato de Rachel a más de 90 mujeres.
Napper ya estaba internado indefinidamente en el Hospital Broadmoor por una serie de violaciones cometidas desde 1989 al sureste de Londres. Posteriormente, Napper fue declarado culpable del asesinato de Nickell e incluso confesó el crimen, lo que condujo a su condena en 2008.
En tanto, Alex y Andre Hanscombe, hijo y esposo de Rachel, debieron enfrentar un doloroso proceso judicial, donde el hombre tuvo que ver cómo su hijo pasaba sus primeros años de infancia siendo interrogado por la policía.
Además, la atención mediática llevó a la familia a dejar Reino Unido y radicarse en un sector rural de Francia.
Legado
En el presente, Alex enseña yoga y asegura haber perdonado a Napper hace tiempo, mientras reside en Barcelona.
El caso volvió a tener atención mediática, tras al estreno de el documental “El asesinato de Rachel Nickell” (2026), en Netflix, donde explican el controvertido proceso judicial que se extendió por años.
Además, también se lanzó la miniserie “El Testigo”, una ficción basada en la investigación tras el asesinato de Rachel.
