Hipertrofia santiaguina en Todo Santiago (2026) de Roberto Merino

Por Gonzalo Schwenke

Este año, uno de los casos es Roberto Merino (Santiago, 1961), periodista y escritor que ha publicado un amplio número de obras que combinan poesía, ensayo y, su fuerte, las crónicas.

Todo Santiago (FCE, 2026) es una edición ampliada de 464 páginas que recoge una primera versión de Hueders (2012), sumando los escritos publicados entre 2014 y 2023 en la desaparecida sección de cultura de Las Últimas Noticias. También publicó La ciudad del olvido (Penguin Random House, 2026) un conjunto de ensayo que profundiza sobre el antes y después de los barrios patrimoniales.

En ambos volúmenes, el autor despliega una cartografía urbana que recorre desde Providencia y el Club Hípico hasta el cerro Santa Lucía, Plaza Baquedano y sectores como Lastarria, Yungay, República, San Isidro y Quinta Normal. Estas andanzas como transeúnte y la constancia de sus crónicas lo han consolidado como una voz importante sobre la capital.

Ciudad del olvido (2026), Roberto Merino Rojo, Editorial Penguin Random House

Nostalgia conservadora

El gran referente es Joaquín Edwards Bello, un cronista agudo y cosmopolita, capaz de comprender realidades ajenas a la burbuja aristocrática y de observar la vida popular con menor rezongo. Lo mejor es que no se quiere parecer a él, sino todo lo contrario, porque lo nombra regularmente para actualizar la visión modernista del cerro Santa Lucía de Vicuña Mackenna como “un triunfo sublime”.

Sin duda, Roberto Merino es el contrapunto del mejor cronista de nuestros tiempos: Pedro Lemebel. Si en Lemebel la escritura barroca invita a burlarse de las actitudes de la clase aristocrática, como ocurre en Las joyas del Golpe; Merino añora un Santiago ordenado, pulcro, aristocrático y patrimonial.

Así, resulta llamativo que la crónica de Merino persista en una nostalgia conservadora, escrita por y para la clase acomodada. Se trata de un imaginario aristocrático incapaz de procesar el cambio social: le molesta que el sitio eriazo donde jugaban los niños sea hoy política pública de ciclovías y multicanchas, al tiempo que sobrevalora el patrimonio edilicio de las élites.

Entre el rechazo explícito a las “temidas poblaciones” y la caricaturización del transformismo local al caracterizar a un transformista por “semitravesti” que emula a Raffaella Carrá, la mirada del autor se distancia del conflicto con un sarcasmo elitista: “Debe haber una módica felicidad en las barricadas y la quema de neumáticos, en la disolvencia generalizada, en el reventón del aparataje de control”. Todo lo nuevo es impreciso y la precariedad social es condenatoria; lo antiguo es moderno, preciso y ordenado para la ciudad.

Pérdidas

En sus escritos, Merino sostiene que cada generación sufre la pérdida de un edificio emblemático, citando como ejemplo el incendio del Edificio Diego Portales. Una postura provocadora, sobre todo para alguien que se conmueve por estatuas vandalizadas pero que pasa por alto el episodio más devastador en la historia de la ciudad: el bombardeo al Palacio de La Moneda, la obra de Joaquín Toesca destruida por la dictadura civil y militar.

La vigencia de Roberto Merino y su despliegue en la prensa no pueden solapar las limitaciones de su proyecto literario. A diferencia de los grandes referentes de la crónica chilena que supieron leer la ciudad en toda su complejidad, Merino entrega una mirada fragmentada y atrincherada en los privilegios de clase en Todo Santiago (2026) y en Ciudad del olvido (2026). Obras que contemplan la transformación social con desdén y sorna, que prefiere la postal congelada del patrimonio aristocrático por sobre la vida palpitante, contradictoria y diversa que hoy habita la capital.

Todo Santiago (2026), Roberto Merino Rojo, Editorial FCE

Todo Santiago (2026)
Roberto Merino Rojo
Editorial FCE
464 páginas.

Ciudad del olvido (2026)
Roberto Merino Rojo
Editorial Penguin Random House
212 páginas.

Por Gonzalo Schwenke
Crítico literario
Magíster en Estéticas Americanas

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