Inyectarse grasa de cadáveres: la nueva moda estética entre millonarias de EEUU que cuesta una fortuna | Salud y Bienestar

Tras el auge de los implantes de silicona, los rellenos sintéticos y, más recientemente, de los medicamentos para adelgazar como Ozempic, una nueva tendencia estética comienza a instalarse entre pacientes de alto poder adquisitivo en Estados Unidos: inyectarse “grasa de cadáveres”.

Se trata de AlloClae, un producto elaborado a partir de tejido adiposo de donantes fallecidos que promete aumentar el volumen de mamas, glúteos y otras zonas del cuerpo sin necesidad de una cirugía tradicional ni de extraer grasa del propio paciente.

Según reportó el New York Post, el tratamiento se ha convertido en una de las intervenciones estéticas más comentadas en clínicas de lujo de ciudades como Nueva York, donde algunos cirujanos incluso lo promocionan como un procedimiento que puede realizarse durante la hora de almuerzo.

Sin embargo, el procedimiento —que puede costar entre US$5.000 y US$45.000, e incluso superar los US$100.000 en casos complejos— también ha despertado preocupación entre especialistas y autoridades sanitarias.

“Grasa de cadáveres” procesada

Aunque popularmente se habla de “grasa de cadáveres”, el producto no consiste en inyectar grasa humana sin procesar.

De acuerdo con un estudio publicado en la revista científica Plastic and Reconstructive Surgery Global Open, AlloClae es un injerto de tejido adiposo humano donado que pasa por un proceso de esterilización y purificación para eliminar las células vivas, el ADN y otros componentes que podrían provocar rechazo.

Lo que finalmente se inyecta es principalmente la matriz extracelular del tejido adiposo, una estructura rica en colágeno y proteínas que sirve como soporte para que el organismo del paciente genere nuevo tejido.

Sus desarrolladores aseguran que esto permite obtener un resultado más natural que algunos rellenos sintéticos y evita la necesidad de realizar una liposucción para obtener grasa propia.

Pacientes que usaron Ozempic se quedaron sin grasa propia para rellenar

Según explicó el diario británico The Guardian, gran parte del interés por este procedimiento está relacionado con el aumento del uso de medicamentos para bajar de peso como Ozempic y Wegovy.

Tras perder muchos kilos, algunas personas quedan con menor volumen en glúteos, caderas o mamas, pero ya no disponen de suficiente grasa corporal para realizar un injerto autólogo, que utiliza tejido del propio paciente.

En esos casos, AlloClae aparece como una alternativa inmediata, ya que no requiere una extracción previa de grasa.

Por ejemplo, una paciente identificada solo como Stacey, dijo al New York Post que encontró solución a su problema en AlloClae.

“Me quedó una enorme abolladura en la cara interna del muslo, y pasé los siguientes seis años intentando arreglarla con más liposucciones. Nada pudo arreglarlo. Me convirtió en una reclusa. Ya no usaba pantalones cortos, ni iba a nadar, ni hacía ejercicio”, indicó la mujer.

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Darren Smith, el cirujano plástico de Stacey, dijo que este nuevo relleno “es una gran ventaja para los pacientes que están bastante delgados, en forma y no tienen mucha grasa propia”.

“Muchas de las pacientes que acuden para aumentos de senos y mini BBL (Brazilian Butt Lift, levantamiento de glúteos brasileño) con AlloClae son personas que perdieron mucho volumen graso, tal vez en lugares donde no querían perderlo, debido al uso de Ozempic y medicamentos relacionados”, añadió.

Un procedimiento para ricos

Aunque los valores varían según la cantidad utilizada y la zona tratada, la revista especializada Allure señala que su costo es elevado.

Pequeñas aplicaciones pueden costar alrededor de US$5.000 (casi 5 millones de pesos), mientras que aumentos mamarios o remodelaciones corporales más extensas pueden llegar a US$45.000 (casi 45 millones).

De acuerdo con Business Insider, algunos procedimientos incluso superan los US$100.000 (poco menos de 100 millones de pesos chilenos), convirtiéndose en una técnica reservada principalmente para pacientes de alto poder adquisitivo.

Los riesgos que preocupan a los médicos

Si bien el fabricante, Tiger Aesthetics, sostiene que el tejido donado pasa por estrictos procesos de esterilización para minimizar riesgos, la evidencia científica aún es limitada.

Diversos cirujanos plásticos estadounidenses, asegura Infobae, han manifestado preocupación por la falta de estudios que demuestren la seguridad del producto a largo plazo, especialmente cuando se utiliza para aumentos mamarios.

Entre las posibles complicaciones descritas por especialistas se encuentran infecciones, inflamación, hematomas, formación de nódulos, reabsorción parcial del material y resultados estéticos irregulares.

Además, algunos médicos han advertido que todavía no está claro cómo este tipo de material podría afectar futuras mamografías o estudios por imágenes, por lo que consideran necesario contar con investigaciones de mayor duración antes de recomendar su uso de forma masiva.

También enfrenta cuestionamientos regulatorios

La seguridad del procedimiento no es la única polémica. Según reveló Business Insider, el producto se encuentra actualmente en el centro de una disputa legal en el estado de Nueva York, donde las autoridades sanitarias investigan a su fabricante por presuntamente distribuir AlloClae sin contar con las licencias estatales correspondientes.

La empresa sostiene que el producto está regulado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) bajo la normativa aplicable a tejidos humanos donados y que, por ello, no requiere una aprobación previa como ocurre con medicamentos o dispositivos médicos. Las autoridades de Nueva York, en cambio, argumentan que debía obtener permisos específicos para su distribución dentro del estado.

Mientras ese conflicto continúa en tribunales, AlloClae sigue ganando notoriedad como una de las tendencias más llamativas —y también más controvertidas— de la medicina estética de lujo.

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