La verdad también se mueve, Ensayo sobre literatura y paternidad, de Andrea Kottow, es un pequeño libro que transita entre la experiencia personal de la autora y libros de literatura y académicos sobre las relaciones padres e hijos.
La ley y el cuerpo
Andrea Kottow inicia su libro con La ley y el cuerpo (Parte I). Algo más de cincuenta páginas donde aborda diversos aspectos de la relación con su padre y otros familiares. Un relato que parte cuando, en 2013, su padre, una figura fuerte, se derrumba.
“Ahora mi padre gritaba a las enfermeras una gran cantidad de furiosos garabatos. Me sentí avergonzada, pero también me quedó claro que algo andaba mal. Que mi padre no se encontraba en sus cabales; que, de alguna forma, no era él quien estaba en la camilla.” (p 13)
Diagnosticado de padecer de Guillain-Barré, pasó seis meses siendo absolutamente dependiente. Dejó de ser la persona que imponía las reglas, lo que se debía hacer, lo que era o no correcto.
“Su arma era el silencio, la ley del hielo. Cuando se enojaba, y siempre se trataba de un enojo moral, uno que ponía en juego la pregunta fundamental por cómo debe uno comportarse, dejaba de hablar.” (p 37)
Entonces el rol y la figura del padre se desvanece, se transforma, aparecen facetas desconocidas. Pero también afloran historias, lazos, vacíos y una serie de hechos que cambian de manera drástica la mirada y la posición de la autora.
“No cambió mi relación con ella después de conocer la verdad. Nuevamente, fue más bien el abismo que se me abrió al confrontarme con el hecho de que mi familia estaba atravesada por mentiras o ficciones o secretos o de todos ellos al mismo tiempo. La educación que mi padre, con plena consciencia, intentó darnos, era kantiana.” (p 53)
Andrea Kottow recuerda, rememora, relaciona, vincula. A partir de este derrumbe, que la obliga a ver a su padre en toda su corpórea humanidad, se cuestiona. En síntesis, la ley cuestionada por el cuerpo.
Narrar el vínculo y La voz, la letra
En la segunda parte, Narrar el vínculo, Andrea Kottow revisa a una serie de textos de diversos autores que escribieron sobre las relaciones entre hijos y padres. En ese sentido. Son textos donde la figura del padre, omnipresente, aplastante, obliga al hijo a someterse o a buscar su propio camino. Uno donde debe combinar herencia y el desarrollo de cualidades e intereses propios. Buscar su propio ser sin despreciar el origen. Es una suerte de buscar explicaciones a las vivencias relatadas en la primera parte.
En el último capítulo, La voz, la letra, la autora vuelve a la relación con su padre y su familia. Un pequeño cierre donde predominan los vacíos y abandonos.
“La madre es quien nos da la vida, es el cuerpo del cual hemos salido y del cual nos hemos alimentado. El padre es quien nos da el nombre, la pertenencia a una familia y la ley que permite y prohíbe. La pregunta por el padre se dirige al valor de la familia y del lugar que ocupamos en ella.” (p 115)
La verdad también se mueve es un ensayo que invita a pensar en nuestras propias relaciones familiares, en el lugar de la memoria, de las herencias y la capacidad de trazar caminos propios, centrado en la figura del padre. Con algunos pasajes muy privados, íntimos, confronta lo público, lo privado y lo más íntimo tratando de acercarse a eso tan inasible como son los vínculos con el padre. En especial cuando están plagados de secretos, ocultamientos, silencios y situaciones extremas.
Más allá de algunas confusiones de fechas y números, es un libro que invita a cuestionarse, a mirarse. Aunque, claro, solo logremos ver partes parciales, algunos fantasmas, una relación quizás forzada entre intelecto y vivencias, memoria y piel.
La verdad también se mueve
Ensayo sobre literatura y paternidad
Andrea Kottow
Editorial Hueders
Abril de 2026, Santiago de Chile
