Mil pedazos
Miguel (Daniel Muñoz), Isabel (Paola Giannini) y su hija Emilia (Emilia Rodríguez), junto a su mascota, parten de vacaciones. Van por un camino de tierra, en el norte de Chile, cuando sufren un grave accidente.
Miguel, en medio de la confusión, desorientado, lleva a Emilia, aparentemente inconsciente, lejos del lugar del accidente. Cuando regresa, Isabel ya no está. Entonces, Miguel comienza una larga travesía con su hija, que no despierta, hacia zonas agrestes, desoladas. Vive en otra realidad.
Mientras tanto, Isabel desaparece. Luego sabremos que ha sido descubierta por un automovilista y es llevada a un centro de salud. Tres meses después, sale del coma e inicia la búsqueda de su familia.
Cuando la normalidad deja de ser
El accidente no es lo central, no logramos saber por qué se produce. No es relevante saber si hay responsables o culpables. Lo realmente importante es cómo este accidente es el momento de inflexión en la vida de los protagonistas. Es adentrarnos en las consecuencias, en las distintas formas en que los afectó y cómo reaccionaron.
En este sentido, por un lado, es central el papel de la hija -y la buena actuación de Emilia Rodríguez-, como aglutinadora, en ciertos aspectos, de la familia. Por otro lado, cómo los roles paterno y materno se ponen en cuestión. Cómo, a partir del accidente, los protagonistas se ven enfrentados a situaciones extremas. En esas circunstancias, aparece lo más profundo, la forma de reaccionar y responder frente a lo extremo. Un punto donde aparecen roles de género, y cómo ellos pueden condicionar, facilitar o hacer colapsar.
Buenas actuaciones
El elenco de Mil pedazos, Daniel Muñoz, Paola Giannini, Emilia Rodríguez y Francisco Pérez-Bannen, dan cuerpo y profundidad a cada personaje.
Daniel Muñoz no solo hace olvidar sus roles más conocidos. Inspirado, como la historia, en el Ermitaño de Las Chilcas, entrega un Miguel que transita entre problemas de salud mental o una forma no convencional de enfrentar el trauma. Con una actuación expresiva y contenida al mismo tiempo, que genera empatía y rechazo, que está permanentemente en la cuerda floja en la que transita su personaje.
Por otro lado, Paola Giannini interpreta de gran forma a una Isabel que representa el sentido común, un sentido profundo de familia y de preservar afectos. Todas ellas condiciones que la hacen perseverante, luchadora y, al mismo tiempo, centrada, sin desbordes.
Mil pedazos tiene un buen punto en Emilia, la hija de nueve años. Su actuación, natural, cercana, fresca, es la que hace de puente entre sus dos padres.

Detalles
En una película que se juega mucho en los silencios, los paisajes, los detalles, los pequeños gestos, hay algunos elementos que hacen ruido, que desencajan. Detalles que, en otras películas, quizás pasarían desapercibidas.
Por ejemplo, entre otros, es una película que aparentemente mezcla épocas diversas. Cuesta situarla en un momento acotado, dada las ambientaciones, vestuario y vehículos utilizados. Tampoco, a mi juicio, es una historia que cierra de buena forma frente al drama que ha desarrollado.
Mil pedazos es una buena película, que se sostiene por su conflicto central y en las buenas actuaciones. Además, presenta temas, como traumas, relaciones afectivas y familiares, la salud mental, que son contingentes.
Mil pedazos
Dirección: Sergio Castro-San Martín
Guion: Sergio Castro-San Martín, Mara Pescio
Elenco: Daniel Muñoz, Paola Giannini, Emilia Rodríguez, Francisco Pérez-Bannen
Producción: Latente Films
Casas productoras: Latente Films, Amore Cine, Maluta Films, Panes Contenidos, Bikini Films, Inaudita
Fotografía: Eduardo Bunster (ACC)
Dirección de arte: Polín Garbisu
Vestuario: Claudia Robles
Maquillaje, peluquería y FX: Pamela Pollak
Música: Mowat, Angela Acuña. Tisca Castro
Diseño de sonido: Xabier Erkizia, Sergio Castro-San Martín
Sonido directo: Juan Pablo Páez
Edición: Victoria Lammers, Sergio Castro-San Martín, Camilo Corbeaux
Año: 2025
País: Chile – España – Argentina
Distribuye: Market Chile
Estreno en cines: 4 de junio
