En febrero de 1992, Mónica Pérez dio el gran golpe periodístico de su carrera: ser la primera en entrevistar a Feliciano Palma, responsable del fraude de Lozapenco. Sin embargo, a más de 30 años de aquello, la comunicadora reveló que su vida personal no era para nada lo exitosa que parecía.
En ese entonces, el rostro de Teletrece vivía en Estados Unidos luego de haber ido para tomar un curso de inglés.
“Cuando estaba estudiando inglés en Georgetown, dije: ‘Demás que me la puedo acá, como quedarme, de alguna manera me las voy a arreglar»”, se propuso tal como contó en el podcast “Somos rentable“.
Tras retornar a Chile y volver a Estados Unidos, Mónica Pérez tuvo que enfrentarse a una nueva vida, que no era la mejor: “Lo pasé pésimo, pésimo porque no me pagaban, tarde mal y nunca, sobre todo Mega; hubo poca pega”, contó.
En ese entonces, la periodista era corresponsal internacional para el mencionado canal y para El Mercurio, por lo que ya no tenía un trabajo estable y este dependía de los despachos que se le encargaran.
“Fui homeless (sin hogar) durante unos meses. O sea, no que durmiera en la calle, pero no tenía casa“, reveló.
“Tenía una amiga con la que había estudiado inglés, en el curso, (y le decía) ‘me puedo quedar contigo dos semanitas en el sillón»”, relató. Y así vivió por unos meses, rotando entre los sofás y la buena voluntad de sus amigos.
Con el tiempo, Valeria Fonsea, colega y amiga, la acogió en su departamento: “Estaba tan desesperada a esas alturas que no tenía plata para nada. Yo vivía con mi amiga en su departamento, pero ella era igual de pobre que yo, entonces yo literalmente recogí un colchón de la calle y listo“.
“Mi primer departamento también fue todo recogido de la calle. El escritorio, un velador, bueno, después me compré un colchón; ya era más limpio, me daba un poquito de asco”, reconoció la periodista.
Esto precisamente la llevó a buscar un golpe periodístico, con el fin de salir de la pobreza, por lo que buscó a Feliciano Palma, el empresario chileno que estaba detenido en Nueva York luego de escapar de Chile por el fraude de Lozapenco. Hasta ese momento, ningún medio había podido conseguir una entrevista con él.
En el podcast, contó que, tras una incesante búsqueda, dio con él en una cárcel. Tras varios trucos, como hacerse pasar por su hermana, Mónica Pérez logró conversar con él por teléfono y concretar la entrevista. Tras ello, otros canales, como TVN, se interesaron en su trabajo y pudo tener ingresos más estables.
