¿Te suele doler la cabeza los días en que hace mucho viento? ¿Sientes molestias en las articulaciones o antiguas lesiones cuando cambia el tiempo? Si la respuesta es sí, podrías estar experimentando lo que se conoce como meteorosensibilidad.
Las intensas lluvias que han afectado a distintas zonas del país y que continuarán durante este mes de agosto no solo pueden provocar anegamientos, interrupciones de servicios básicos o complicaciones en la movilidad.
Los cambios en las condiciones meteorológicas también pueden coincidir con variaciones en algunos síntomas físicos y en el bienestar emocional de determinadas personas.
Y es que, más allá de los típicos resfríos y gripes que suelen asociarse a la temporada fría, algunas personas pueden experimentar dolor de cabeza, molestias articulares, alteraciones del sueño, fatiga o cambios en el estado de ánimo cuando varían las condiciones atmosféricas.
Estas manifestaciones pueden formar parte de un fenómeno conocido como “meteorosensibilidad”, término utilizado para describir la sensibilidad que algunas personas presentan frente a determinados cambios meteorológicos, como variaciones de temperatura, humedad o presión atmosférica.
Meteorosensibilidad
Fatiga, irritabilidad, alteraciones del sueño, decaimiento y dolor articular son algunas de las manifestaciones que se han asociado a la sensibilidad frente a las variaciones meteorológicas.
Según explicó Rubén Morgado, académico de la Facultad de Psicología de la Universidad UNIACC, “entre las manifestaciones más frecuentes se cuentan la astenia, la irritabilidad, las cefaleas, los trastornos del sueño, el dolor articular y muscular, la ansiedad y los síntomas depresivos. Estos suelen intensificarse antes o después del cambio meteorológico, más que durante el evento mismo”.
Además, advirtió que “las comorbilidades de salud mental, como los cuadros depresivos, inciden claramente en la meteorosensibilidad”.
Migrañas
La prestigiosa Clínica Mayo señala en su sitio que “para algunas personas, los cambios en el clima pueden causar desequilibrios en las sustancias químicas del cerebro, incluida la serotonina, lo que puede desencadenar una migraña“.
Los desencadenantes relacionados con el clima también pueden empeorar un dolor de cabeza causado por otras razones.
Es importante tener presente que experimentar dolor de cabeza o molestias articulares cuando cambia el clima no permite por sí solo establecer un diagnóstico de meteorosensibilidad. Si los síntomas son frecuentes, intensos o afectan la vida cotidiana, es recomendable consultar con un profesional de la salud para determinar su causa.
El entorno también puede influir
Para Morgado, la meteorosensibilidad no puede analizarse únicamente desde la experiencia individual, ya que las condiciones del entorno también pueden influir en la manera en que las personas enfrentan períodos prolongados de lluvia.
Este enfoque, explicó, “obliga a considerar la geografía, el género, la edad y la posición socioeconómica de quien vive”.
En esa línea, planteó que las respuestas frente a este fenómeno deben ampliar la mirada más allá del individuo y considerar también los espacios donde las personas desarrollan su vida cotidiana.
El docente indicó que “las intervenciones deben alcanzar la red de conexiones e influencias mutuas entre los entornos inmediatos de una persona: familia, escuela, trabajo y amistades”.
A ello agregó que “lo que ocurre en un contexto impacta directamente en los demás y resulta clave para la adaptación personal. De ahí la importancia de generar vínculos sanos en la sociedad civil y formas de asociatividad que permitan el apoyo mutuo”.
Punto crítico
El especialista precisó que experimentar cambios en el ánimo o en los niveles de energía durante períodos de lluvia puede formar parte de una respuesta adaptativa frente a modificaciones ambientales.
La señal de alerta aparece cuando estas manifestaciones se mantienen en el tiempo, se intensifican o comienzan a afectar la vida cotidiana.
“El punto crítico aparece cuando esos cambios implican una disminución de la vitalidad, esto es, cuando el malestar afecta la vida cotidiana y se sostiene en el tiempo”, aseguró.
En esos casos, Morgado señaló que la psicoterapia puede contribuir al abordaje de los factores personales asociados al malestar, además de la importancia de relacionarse con otras personas y contar con apoyo familiar y del entorno.
