cómo la animación chilena conquista al mundo

A 10 años del Oscar de ‘Historia de un Oso’, el primero para una producción netamente local, la animación chilena vive un momento de auge. Por estos días, la industria presenta en el festival de animación más importante del mundo, Annecy 2026, la ambiciosa nueva apuesta de los galardonados Punkrobot, así como cuatro títulos en competencias oficiales que dan cuenta del auspicioso momento del sector.

Y lo anterior no es una mera sensación ambiente: de acuerdo a datos de ProChile, la animación nacional (que en el extranjero se presenta bajo la marca sectorial Chilean Animation), atraviesa una histórica expansión económica. En 2025, por ejemplo, se registraron cerca de US$40 millones de exportaciones en el sector, un 2% más que el año pasado y casi 1.500% más que en 2020, consolidándose como uno de los motores más dinámicos de la economía creativa nacional.

Esto, se engloba en un récord histórico de exportaciones de servicios ligados a la industria creativa, con montos superiores a los US$100 millones en 2025.

“Hoy en día, la animación chilena vive un momento muy importante de validación, valorización y posicionamiento internacional, lo que consagra a nuestro sector como un actor clave en la escena global”, cuenta a BioBioChile Julián Rosenblatt, presidente de Animachi, asociación que reúne a productoras y profesionales de la animación chilena.

“Este presente es el fruto de un riguroso trabajo de internacionalización y de misiones comerciales desarrollado durante los últimos diez años, impulsado gracias al apoyo del Ministerio de las Culturas junto con la creación de Chilean Animation, nuestra marca sectorial para la difusión internacional. Por lo tanto, más que un boom fortuito, lo que experimentamos hoy es el resultado de un esfuerzo constante y permanente por potenciar los proyectos locales y facilitar la participación de la industria en instancias de coproducción internacional”, agrega.

Tal como el Oscar del cortometraje del director Gabriel Osorio, la marca Chilean Animation también está cumpliendo una década de patrocinio internacional, hecho imprescindible para entender este auspicioso momento.

“Chile es un país de grandes autores y artistas. La animación constituye otro de estos espacios idóneos y, ciertamente, ofrece enormes posibilidades de colaboración y de traspaso entre distintas disciplinas. Por su naturaleza, la animación congrega múltiples talentos a lo largo de sus diversas etapas: desde la literatura y el valor narrativo, hasta la ilustración, el diseño, la producción, la música y la interpretación de voces”, cuenta Rosenblatt sobre el carácter colaborativo de esta industria, pero también sobre la “lenta cocción” de sus estrenos.

Un ejemplo de lo anterior es “Brave Cat”, la primera película de Punkrobot Studio tras alzar el Óscar de “Historia de un Oso” en 2016. La producción tendrá su avant premiere en Annecy, el incluyente festival de animación que se desarrolla hasta este viernes en la ciudad francesa.

“La presencia de Chile en Annecy es el resultado de una década de trabajo colaborativo entre el sector público y privado, donde Animachi, el Ministerio de las Culturas y ProChile han impulsado una estrategia sostenida para posicionar la animación chilena en los mercados internacionales”, resume Raúl Vilches, jefe del Departamento de Industrias Creativas de ProChile.

Para la industria local, se trata de una fecha relevante: con 50 años de historia, Annecy fue reconocido recientemente como festival Clase A por la Federación Internacional de Asociaciones de Productores Cinematográficos (FIAPF), categoría reservada para los certámenes más importantes del orbe.

Este año, el país compite con dos largometrajes y tres cortometrajes en la selección oficial, además de múltiples proyectos en instancias de financiamiento. Cada año, el evento congrega a casi 18.000 participantes entre estudios, plataformas, productores, distribuidores, creadores e inversionistas provenientes de todos los continentes. De ellos, este 2026, 50 concurrentes son chilenos.

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“Definitivamente sí, el Oscar de ‘Historia de un Oso’ influyó en este impulso de la animación local”, apunta Rosenblatt. “No es casualidad que hoy coincida con la celebración de los diez años del primer premio Oscar para Chile. Este hito ayudó a abrir el camino, posicionó de forma definitiva a la animación chilena en el mapa global y empujó al resto de los estudios y productoras de nuestro sector hacia su propia consolidación”.

“Este logro dejó un respaldo evidente de que en nuestro país el talento abunda, y nos demuestra que debemos seguir trabajando con la misma fuerza para consolidar nuestra presencia internacional, tanto en los premios de la Academia como en otros mercados, festivales y galardones de prestigio”, apunta.

¿Recortes en la animación chilena?

El auspicioso momento del sector, sin embargo, contrasta con los recortes presupuestarios anunciados por el Ministerio de las Culturas para este año, y los vaticinios de una temporada de estrechez económica para la industria.

En este contexto, el presidente de Animachi enfatiza: “Es evidente que son tiempos complejos para las artes en general y que los recortes presupuestarios anunciados plantean serias dificultades. Sin embargo, tengo la convicción de que el sector de la animación posee la resiliencia necesaria para buscar nuevos caminos y alternativas estratégicas”.

Para Rosenblatt, el sentido colaborativo de la animación podría ser fundamental para atravesar la coyuntura económica: “La red internacional que hemos tejido durante estos últimos diez años será clave para sostener y fortalecer aquellos proyectos que sufran interrupciones en sus procesos debido a la falta de fondos locales. Dado que un desarrollo de animación requiere tiempos prolongados, confío en que lograremos adaptarnos y recuperarnos; este escenario nos afectará, pero no nos va a detener”.

Con presencia en el Consejo de las Artes y la Industria Audiovisual (CAIA), desde Animachi han planteado sus reparos frente a los recortes: “Hemos expuesto formalmente nuestras aprensiones frente a ciertos criterios y propuestas regulatorias, logrando una recepción bastante receptiva. La animación chilena tiene un posicionamiento internacional que otorga un gran prestigio al país, por lo que resulta fundamental colaborar estrechamente con la institucionalidad pública para encontrar alternativas que eviten dejar al sector en una situación de vulnerabilidad. Hay razones sólidas para mantener la esperanza”, apunta.

Para Animachi, sin embargo, aún hay tareas por hacer, sobre todo en el ámbito del financiamiento y la conformación de alianzas estratégicas. “Actualmente, nos faltan mecanismos de incentivo más eficientes para atraer inversiones extranjeras, tales como incentivos fiscales de tipo Tax Rebates o Cash Rebates (devoluciones e incentivos financieros directos). Estos instrumentos nos pondrían en un escenario competitivo frente a otros países de Latinoamérica y del resto del mundo, un ámbito en el que hoy estamos rezagados”.

En este aspecto, para Rosenblatt, el rol del Estado es fundamental, incluso interviniendo en la programación de cine y TV: “Para impulsar este financiamiento privado e internacional, se requiere un trabajo articulado con el Estado y el Ministerio para ampliar los acuerdos de coproducción y estructurar políticas de incentivos fiscales verdaderamente atractivas. Asimismo, es urgente definir leyes de cuotas de pantalla tanto para la televisión como para el cine, junto con una serie de medidas regulatorias que protejan nuestra industria y producción local”.

“El fondo público, aunque indispensable como punto de partida, rara vez cubre la totalidad del presupuesto en animación, pero constituye el pie inicial necesario para salir al mercado global en busca de coproducciones y financiamiento complementario”, explica.

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